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Who dare wins II

Who dare wins II

Introducción a Who Dares Wins II en Amstrad CPC



Who Dares Wins II para Amstrad CPC es uno de esos títulos de acción bélica que marcaron a toda una generación de usuarios de 8 bits. Desarrollado y publicado por Alligata Software a mediados de los años 80, se trata de un juego de disparos de perspectiva cenital, fuertemente influenciado por clásicos arcade como Commando, pero con personalidad propia, un ritmo muy particular y una dificultad elevada que lo convirtió en un auténtico reto para los jugadores de la época.

En Amstrad CPC, Who Dares Wins II se presenta como un “run and gun” militar: encarnas a un comando solitario que debe abrirse paso a través de líneas enemigas, rescatando prisioneros, esquivando balas y bombas, y avanzando por pantallas repletas de obstáculos, nidos de ametralladoras y soldados. Todo ello con el característico estilo gráfico y sonoro del CPC, aprovechando sus modos de vídeo y su paleta de colores para ofrecer una experiencia intensa, directa y muy arcade.

Aunque el título se lanzó también en otros sistemas, la versión Amstrad CPC tuvo una gran difusión en España y otros países europeos, tanto en edición original como a través de reediciones económicas y packs recopilatorios. Su estilo, mezcla de acción frenética y diseño sencillo pero desafiante, lo convierte en un ejemplo perfecto de lo que fueron los juegos de acción de mediados de los 80 en el catálogo del CPC.

Contexto histórico y origen del juego



Who Dares Wins II no surge de la nada. En realidad, el juego es una especie de “secuela-mejora” de un título previo llamado Who Dares Wins, lanzado unos años antes. A grandes rasgos, la primera entrega se inspiraba abiertamente en Commando, lo que provocó ciertos roces legales y comerciales. Como resultado, Alligata decidió retocar, ampliar y relanzar el concepto con el nombre de Who Dares Wins II, incorporando más niveles, pulido jugable y un envoltorio algo más elaborado, convirtiéndolo en la versión “definitiva” de la idea original.

En la época, el mercado de los microordenadores de 8 bits estaba dominado por Spectrum, Commodore 64 y Amstrad CPC. Who Dares Wins II apareció en estos sistemas, pero el CPC contaba con una base de usuarios muy fiel que valoraba especialmente los juegos de acción con colores vivos y buena respuesta de control. El juego se integró de lleno en esa tendencia, ofreciendo un estilo visual muy en línea con las capacidades del Amstrad y adaptando los controles al joystick y al teclado con sobriedad.

La ambientación, inspirada en misiones de comandos y escenarios de guerra, se apoyaba en un imaginario muy reconocible en los años 80: películas bélicas, héroes de acción solitarios y misiones suicidas detrás de las líneas enemigas. El título no se recrea en una trama profunda; su enfoque es claramente arcade, pensado para partidas rápidas, desafiantes y repetibles, algo muy valorado en el contexto de las cintas de casete y los juegos de carga lenta, donde cada partida había que exprimirla al máximo.

Argumento y ambientación



El argumento de Who Dares Wins II es sencillo, directo y puramente funcional: controlas a un comando de élite infiltrado en territorio enemigo. Tu misión es avanzar a través de múltiples sectores controlados por tropas rivales, destruyendo sus defensas, esquivando su fuego y rescatando prisioneros de guerra que se encuentran repartidos por el campo de batalla. No hay largas cinemáticas, introducciones extensas ni diálogos: la historia se cuenta a través de la propia acción.

La ambientación visual es la de un teatro de operaciones bélico genérico, que mezcla elementos típicos de conflictos del siglo XX: trincheras, alambradas, casamatas, refugios, pequeños búnkeres y puestos de ametralladoras. El desplazamiento principal suele ser en sentido vertical, avanzando desde la parte inferior de la pantalla hacia la superior, como si tu personaje estuviera progresando tierra adentro, internándose cada vez más en el territorio enemigo.

Los prisioneros de guerra aparecen representados como pequeños personajes desarmados que aguardan la liberación. A medida que te aproximas a ellos y los “rescatas”, su presencia suma puntos y, en muchos casos, forma parte de los objetivos secundarios que dan sentido al avance, más allá de la simple eliminación de enemigos.

No hay diferenciación de bandos mediante banderas o símbolos históricos específicos; el juego evita referencias directas a un conflicto real, centrándose más en la estética genérica de “guerra arcade” que en un tratamiento realista de la misma. Esto facilita que el jugador se concentre en lo realmente importante: la acción rápida y la superación de niveles.





Jugabilidad y mecánicas principales



La jugabilidad de Who Dares Wins II en Amstrad CPC se basa en un esquema muy clásico de acción cenital: ves a tu personaje desde arriba, situado inicialmente en la parte inferior de la pantalla, y tu objetivo es avanzar hacia arriba, abriéndote paso entre enemigos, obstáculos y proyectiles.

El control es sencillo pero exigente:


  • Te mueves en las cuatro direcciones cardinales (arriba, abajo, izquierda, derecha), con posibilidad de combinar alguna diagonal en función de cómo el juego interprete las entradas del joystick o las teclas.

  • Puedes disparar tu arma principal hacia adelante (la dirección de avance predominante), lanzando ráfagas que eliminan a los soldados enemigos que se cruzan en tu camino.

  • La munición suele ser ilimitada, pero la cadencia de fuego y la velocidad de los disparos exigen precisión: no basta con mantener el botón pulsado sin pensar.

  • Puedes lanzar granadas (en algunas versiones o variantes de control), muy útiles para destruir posiciones estáticas o grupos de enemigos que custodian determinadas zonas.



El diseño de niveles se articula en una serie de “pantallas” o secciones encadenadas. Cada tramo supone un nuevo reto, con distribuciones diferentes de enemigos, zonas de disparo cruzado, alambradas, pozos, edificios o barracones. A menudo te verás obligado a buscar pequeños resquicios entre balas y explosiones, elegir el momento justo para avanzar y memorizar patrones de aparición de enemigos.

El contacto con el enemigo o sus proyectiles suele ser letal: perderás una vida al mínimo error. Esto convierte al juego en una experiencia de ensayo y error muy marcada, donde aprender la disposición de cada tramo y perfeccionar tus reflejos resulta esencial para progresar. Who Dares Wins II no está diseñado para superarse a la primera; su objetivo es ponerte a prueba una y otra vez, obligándote a mejorar.

En algunos tramos encontrarás:


  • Emplazamientos fortificados con ametralladoras fijas que cubren grandes áreas de la pantalla.

  • Sectores con minas o explosivos, que requieren una navegación cuidadosa.

  • Zonas de cobertura parcial, donde ciertos elementos del escenario frenan los disparos enemigos pero también obstaculizan tu avance.

  • Pequeños “cuellos de botella” que concentran el peligro y obligan a actuar con gran precisión.



Rescatar prisioneros añade una capa extra de reto, ya que suelen estar situados en lugares expuestos o apartados de la ruta más segura. Si decides ignorarlos y centrarte solo en sobrevivir, el juego se vuelve algo más sencillo, pero pierdes parte del atractivo de conseguir la máxima puntuación posible.

Niveles, progresión y estructura de la partida



Who Dares Wins II está organizado en fases o misiones que representan distintos segmentos del territorio enemigo. La estructura general puede describirse como una sucesión de zonas en las que:


  • Comienzas en la parte baja de la pantalla, enfrentándote a una oleada inicial de soldados.

  • Sigues avanzando y, a medida que asciendes, la densidad de enemigos aumenta y los patrones se vuelven más complejos.

  • En ciertos puntos, se introduce un obstáculo “clave” (una fortificación, una línea de alambradas o una concentración de fuego) que actúa como especie de “jefe” o desafío mayor del tramo.

  • Al superar ese obstáculo, alcanzas el final de esa sección, se recuenta la puntuación, y pasas a la siguiente, con una dificultad que se incrementa progresivamente.



Aunque no hay jefes finales clásicos como en otros géneros, el juego compensa con oleadas especialmente complejas en determinados momentos, lo que equivale en práctica a secciones “boss-like” donde cada disparo enemigo puede poner fin a tu avance.

La progresión en Who Dares Wins II está basada sobre todo en:


  • La memorización de patrones de aparición de enemigos.

  • La optimización de la ruta por la pantalla para minimizar la exposición al fuego enemigo.

  • La gestión del tiempo de reacción, aprendiendo a anticipar disparos y movimientos.

  • El deseo de mejorar tu puntuación, rescatando el máximo número posible de prisioneros.



No hay sistema de mejoras de armas ni recogida de power-ups complejos; la filosofía del juego es plenamente arcade: se trata de demostrar habilidad pura, más que de construir un personaje cada vez más poderoso.



¿Cómo se escuchaba Who dare wins II?




Controles en Amstrad CPC



La versión de Amstrad CPC permite jugar tanto con joystick como con teclado. En la época, muchos jugadores utilizaban joysticks estándar con conector tipo Atari, aprovechando la sencillez de un control de palanca y un botón, algo ideal para un juego de acción directa.

Configuración típica:


  • Joystick: la palanca controla el movimiento en las cuatro direcciones; el botón principal se dedica al disparo.

  • Teclado: se suele ofrecer un esquema de teclas redefinible o, al menos, una combinación predefinida (por ejemplo, cursores para movimiento y una tecla cercana para disparar/granadas, dependiendo de la versión concreta).



La respuesta al control en CPC es, en general, bastante precisa. Dado que el juego exige movimientos rápidos y cambios de dirección constantes, un buen joystick o una disposición cómoda de teclas marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso. El tiempo de reacción entre pulsación y acción en pantalla es muy reducido, lo que hace que la jugabilidad se sienta inmediata y satisfactoria.

Gráficos y aprovechamiento del Amstrad CPC



En el terreno visual, Who Dares Wins II en Amstrad CPC opta por un estilo colorido pero funcional. El Amstrad, con su paleta amplia y sus distintos modos gráficos, permitía representar escenarios de guerra con suficiente detalle sin caer en el monocromo típico de algunos otros sistemas de la época.

El juego emplea un modo que equilibra resolución y número de colores, ofreciendo fondos relativamente sencillos pero efectivos. El terreno se representa con tonalidades básicas (verdes, marrones, tonos de tierra) para simular campos, trincheras y zonas al aire libre. Los elementos del escenario —barracones, edificios, alambradas, sacos de arena— están dibujados con sprites y tiles de tamaño reducido pero suficientemente reconocibles. Esto permite que el jugador identifique de un vistazo qué es cobertura, qué es obstáculo sólido y qué es puro decorado.

El personaje protagonista está claramente diferenciado del entorno, con un sprite de color contrastado para evitar confusiones en medio de la acción. Los soldados enemigos, si bien comparten cierto estilo, se distinguen por su posición, comportamiento y, en ocasiones, paleta ligeramente distinta. El uso de color contribuye a que, incluso en situaciones llenas de disparos, sea relativamente fácil seguir la posición de tu comando.

Los efectos visuales, como disparos y explosiones, se representan mediante pequeñas animaciones, sin grandes florituras, pero con la suficiente claridad como para que el jugador identifique en todo momento de dónde viene el peligro. Las granadas y las explosiones suelen destacar mediante parpadeos o cambios de color, aportando dinamismo al conjunto.

No es un juego que busque el realismo gráfico; su objetivo es la legibilidad y la fluidez, algo crucial en un título donde cualquier píxel puede significar la diferencia entre ser alcanzado o esquivar una bala en el último momento.

Sonido y música



El apartado sonoro de Who Dares Wins II en Amstrad CPC se centra sobre todo en efectos de sonido in-game y, dependiendo de la edición, puede incluir o no una sintonía de presentación breve en la pantalla de carga o menú.

Durante la partida, el protagonista sonoro es el conjunto de:


  • Disparos de tu arma y de los enemigos, con diferentes tonos o timbres para distinguirlos.

  • Explosiones de granadas o proyectiles, que suelen ir acompañadas de un efecto contundente y breve.

  • Pequeñas señales de impacto o muerte del personaje, marcando la pérdida de una vida.



El Amstrad CPC, gracias a su chip de sonido AY-3-8912, podía ofrecer efectos más ricos que otros microordenadores limitados, y aunque Who Dares Wins II no explota a fondo capacidades musicales complejas, sí ofrece un paisaje sonoro coherente, arcade y lo bastante nítido como para reforzar la sensación de acción constante.

En cuanto a música, la filosofía es la típica de los 8 bits de mediados de los 80: una breve melodía en la introducción o pantalla de título (cuando la hay) y, después, el protagonismo absoluto de los efectos de sonido durante el juego, evitando saturar al jugador y reservando la memoria disponible para gráficos y jugabilidad.

Dificultad, diseño de reto y rejugabilidad



Who Dares Wins II es un juego exigente. La dificultad no es un detalle menor, sino una parte central de su identidad. Desde los primeros compases, el jugador comprueba que cualquier descuido se paga con la pérdida de una vida: los enemigos disparan rápido, aparecen desde laterales, se esconden detrás de coberturas y, en general, obligan a permanecer en movimiento constante.

Los principales factores de dificultad son:


  • La rapidez con la que aparecen y atacan los soldados enemigos.

  • La estrechez de algunos pasillos u oportunos “embudos” que concentran el fuego enemigo.

  • La presencia de obstáculos que obligan a rodeos peligrosos, donde el jugador queda expuesto.

  • La necesidad de rescatar prisioneros situados en lugares poco seguros, si se quiere maximizar la puntuación.



El sistema de vidas limitadas, combinado con la ausencia de puntos de guardado o continuaciones amplias (al estilo de los arcades de la época), hace que el jugador tenga que repetir las fases una y otra vez. No obstante, cada intento adicional supone una oportunidad para aprender mejor el diseño de cada sección.

La rejugabilidad nace precisamente de este ciclo de repetición y mejora. Incluso cuando has memorizado gran parte de las pantallas, seguirás encontrando reto en intentar:


  • Completar las fases sin perder vidas.

  • Rescatar a todos los prisioneros disponibles.

  • Alcanzar puntuaciones máximas y competir con otros jugadores mediante anotaciones de récords.



En el contexto de Amstrad CPC, donde muchos jugadores compartían sus logros en revistas, clubs o entre amigos, estos récords personales eran una parte importante de la experiencia de juego.

Comparación con la versión original y otras plataformas



Who Dares Wins II mejora y refina el concepto del primer Who Dares Wins. Entre las diferencias que se suelen destacar están:


  • Mayor número de niveles o secciones, ofreciendo una experiencia más larga y variada.

  • Ajustes en la disposición de enemigos y en los patrones de ataque, que buscan equilibrar reto y jugabilidad.

  • Mejoras gráficas, con escenarios algo más detallados y sprites mejor definidos.



Respecto a otras plataformas (como ZX Spectrum o Commodore 64), la versión Amstrad CPC se sitúa en un punto intermedio. Frente al Spectrum, el CPC ofrece más color en pantalla y una presentación visual más llamativa. Frente al C64, quizá no llega al mismo nivel en ciertas animaciones o en la riqueza sonora, pero mantiene su propio sello visual, muy reconocible para los usuarios de Amstrad.

En términos de control, la respuesta es muy similar entre plataformas, y las diferencias más notables suelen encontrarse en el colorido, la visibilidad de algunos elementos y la claridad de los sprites.

Ediciones, distribución y presencia en España



Who Dares Wins II llegó al Amstrad CPC principalmente en formato cinta de casete, el estándar económico de la época. Fue distribuido en distintos países europeos mediante ediciones originales y reediciones de bajo coste. En España, el juego tuvo presencia gracias a la distribución de sellos que importaban y adaptaban títulos británicos, muy habituales en el mercado de CPC.

Con el tiempo, el juego fue incluido en recopilatorios y packs que reunían varios títulos de acción, convirtiéndose en una presencia recurrente en colecciones físicas. Esta difusión contribuyó a que numerosos usuarios de CPC lo incorporaran a su biblioteca casi de forma “inevitable”, ya fuera en su edición individual o como parte de un pack.

Hoy en día, es habitual encontrar copias físicas en colecciones retro, cintas originales en manos de aficionados y versiones digitalizadas en formatos compatibles con emuladores, lo que mantiene viva la posibilidad de jugarlo en hardware original (mediante adaptadores) o en PC, Mac y otros dispositivos actuales.

Recepción y legado en la comunidad de Amstrad CPC



La recepción de Who Dares Wins II en su momento fue, por lo general, positiva, especialmente entre los aficionados a la acción directa y la dificultad elevada. La prensa especializada de la época valoraba:


  • Su ritmo arcade y su enfoque sin complicaciones.

  • La adicción generada por el deseo de superar una fase más.

  • La buena respuesta de control y el uso aceptable del color en CPC.



No estuvo exento de críticas. Algunos jugadores y reseñas señalaban que el juego podía resultar repetitivo a largo plazo, debido a la ausencia de grandes cambios en las mecánicas básicas y a la cierta similitud entre algunas secciones de niveles. Otros destacaban que la dificultad era, en ocasiones, excesiva, lo que podía frustrar a quienes buscaban una experiencia más accesible.

Aun así, con el paso del tiempo, Who Dares Wins II se ha consolidado como un referente dentro del subgénero de acción militar cenital en Amstrad CPC. Muchos usuarios lo recuerdan como uno de esos títulos que “venían siempre” en cintas grabadas, recopilatorios caseros y colecciones de amigos, y que servían como prueba de reflejos y resistencia.

Desde la perspectiva actual, el juego se considera una pieza representativa de la era dorada del CPC: sencillo en su planteamiento, duro en su reto y muy directo en su propuesta. Para coleccionistas y aficionados al retro, Who Dares Wins II es un nombre prácticamente obligado cuando se habla de la acción bélica en 8 bits.

Curiosidades y detalles adicionales



Aunque Who Dares Wins II no es un título rodeado de grandes campañas de marketing ni anécdotas espectaculares, sí presenta algunos detalles curiosos en torno a su existencia:


  • Su condición de “segunda versión mejorada” responde, en parte, a los problemas de semejanza con Commando en el juego original, lo que llevó a Alligata a relanzar la idea afinando diseño y presentación.

  • Su título alude al lema de cuerpos de fuerzas especiales (“Who Dares Wins”, “Quien se atreve, gana”), reforzando la idea de misión suicida llevada a cabo por un comando de élite.

  • La estructura del juego, sin complicadas pantallas de menú ni selección de modo historia, refleja el espíritu arcade de la época, donde lo importante era entrar rápidamente en acción.

  • En la escena retro actual, es frecuente verlo citado como uno de los ejemplos tempranos de shooters militares verticales en microordenadores, junto con otros títulos coetáneos.



Conclusión



Who Dares Wins II para Amstrad CPC es, en esencia, un concentrado de la filosofía arcade de mediados de los años 80: acción inmediata, controles sencillos, dificultad elevada y una ambientación militar que sirve de trasfondo al desafío jugable. Sin una trama compleja ni grandes artificios técnicos, el juego se apoya en la intensidad de su propuesta y en la satisfacción que produce dominar cada tramo del campo de batalla.

En el catálogo del CPC, ocupa un lugar especial como representante de los shooters bélicos de vista cenital, y aún hoy sigue siendo un título recordado con cariño por quienes se enfrentaron, joystick en mano, a sus oleadas de enemigos y a sus implacables niveles. Para cualquier aficionado al Amstrad CPC o al retro en general, Who Dares Wins II es una parada obligatoria para entender cómo se vivía la acción en 8 bits.

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