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Canguro de Dorso Rojo

Canguro de Dorso Rojo

Introducción al Canguro de Dorso Rojo



El canguro de dorso rojo (Osphranter rufus, tradicionalmente conocido como *Macropus rufus*) es uno de los símbolos zoológicos más representativos del continente australiano. También llamado canguro rojo, canguro gigante rojo o simplemente “red kangaroo” en inglés, es el marsupial más grande del mundo y una de las especies más emblemáticas de la fauna de Australia. Su imponente tamaño, su silueta inconfundible y su extraordinaria adaptación a entornos áridos y semiáridos lo convierten en una pieza clave dentro del reino Animalia, tanto desde el punto de vista ecológico como cultural.

Aunque en lenguaje coloquial se le suele llamar canguro rojo, muchos ejemplares, sobre todo las hembras, pueden presentar una coloración más grisácea o azulada, lo que ha generado históricamente cierta confusión con otros canguros grises. No obstante, el canguro de dorso rojo se distingue por su constitución robusta, sus poderosas extremidades posteriores y su prodigiosa capacidad de salto, que le permite recorrer grandes distancias en busca de alimento y agua en los paisajes más secos de Australia.

Clasificación taxonómica y lugar en el reino Animalia



El canguro de dorso rojo pertenece al vasto reino Animalia y, dentro de él, se integra en el grupo de los mamíferos marsupiales, caracterizados por llevar a sus crías en una bolsa o marsupio durante las primeras etapas de vida. Su clasificación taxonómica más aceptada es la siguiente:


  • Reino: Animalia

  • Filo: Chordata

  • Clase: Mammalia

  • Infraclase: Marsupialia

  • Orden: Diprotodontia

  • Familia: Macropodidae

  • Género: Osphranter (anteriormente Macropus)

  • Especie: Osphranter rufus



La familia Macropodidae agrupa a los canguros, wallabies y parientes afines, animales caracterizados por sus largas patas traseras, colas fuertes y un estilo de locomoción basado en saltos. El género *Osphranter* incluye, además del canguro de dorso rojo, a otras especies de gran tamaño como el canguro antílope (*Osphranter antilopinus*) y el canguro de monte (*Osphranter robustus*). La revisión taxonómica que separó a *Osphranter* de *Macropus* responde a diferencias morfológicas, genéticas y ecológicas entre estos grandes canguros y otros macrópodos.

Morfología y características físicas



El canguro de dorso rojo es el marsupial más grande existente en la actualidad y uno de los mamíferos terrestres más altos después de los grandes ungulados. Su cuerpo está perfectamente diseñado para la eficiencia en el salto y la supervivencia en climas áridos.

En los machos, el pelaje presenta tonos rojizos o castaños intensos en el dorso, la espalda y las partes superiores del cuerpo, rasgo que le da el nombre de “dorso rojo”. Las hembras suelen ser más pequeñas y tienden a mostrar una coloración más gris azulada, especialmente en ciertas regiones de su distribución, aunque también pueden presentar tonos rojizos. La parte ventral del cuerpo, tanto en machos como en hembras, suele ser más clara, blanquecina o crema.

La cabeza es relativamente pequeña en proporción al cuerpo, con un hocico alargado, ojos grandes y orejas puntiagudas, móviles y sensibles, lo que les permite detectar sonidos a larga distancia. El cuello es corto y musculoso, y se une a un tronco compacto, muy desarrollado, especialmente en los machos adultos que presentan una musculatura llamativa en hombros, pecho y brazos, lo que les da un aspecto casi “culturista”.

Las extremidades posteriores son largas, robustas y extremadamente poderosas. Cada pata trasera posee un pie grande, con dedos adaptados al salto, siendo el más desarrollado el tercero, rodeado de un tejido almohadillado que amortigua el impacto con el suelo. Las extremidades anteriores, mucho más cortas, se emplean para el equilibrio, la manipulación de alimento, el acicalamiento y, en el caso de los machos, en enfrentamientos ritualizados con otros individuos.

La cola es gruesa, musculosa y casi tan larga como el cuerpo. Actúa como una tercera extremidad de apoyo cuando el animal se coloca en posición tripodal y como un elemento esencial de equilibrio durante el salto. En reposo, la cola sirve de soporte y estabilizador, mientras que en movimiento funciona como contrapeso, ayudando a mantener la trayectoria y la estabilidad del canguro.

El cráneo y la dentición están adaptados a una dieta herbívora basada fundamentalmente en pastos. Posee incisivos fuertes para cortar hierba y molares de corona alta (hipsodontos) que se desgastan de manera continua por la abrasión de los vegetales fibrosos, típicos de ambientes áridos.

Tamaño, peso y dimorfismo sexual



El dimorfismo sexual en el canguro de dorso rojo es muy marcado. Los machos son considerablemente más grandes y pesados que las hembras, con una diferencia notable en la musculatura y el volumen corporal.

Los machos adultos pueden alcanzar más de 1,3 metros de altura al nivel del cuerpo, y si se considera la longitud desde el hocico hasta el extremo de la cola, pueden superar los 2 metros de largo. En posición erguida, apoyados sobre las patas traseras y la cola, algunos ejemplares dominantes pueden acercarse o superar los 2 metros de altura. En cuanto al peso, los machos grandes pueden alcanzar los 80–90 kg, e incluso algo más en ejemplares excepcionales.

Las hembras, en cambio, son más ligeras y esbeltas. Su longitud total, incluyendo la cola, suele encontrarse en torno a 1,5–1,8 metros, con pesos aproximados que frecuentemente oscilan entre 25 y 40 kg. Esta diferencia de tamaño se relaciona no solo con la selección sexual, donde los machos más grandes tienen ventaja en la competencia por las hembras, sino también con las distintas estrategias energéticas de cada sexo.

El dimorfismo sexual se aprecia también en la conformación de la cabeza, el grosor del cuello y el desarrollo de los músculos de hombros y brazos, que son especialmente prominentes en los machos adultos, quienes los utilizan para el combate físico durante las disputas jerárquicas.

Coloración y variaciones regionales



El nombre “dorso rojo” responde a la coloración típica de los machos adultos en gran parte de su área de distribución: un tono rojizo anaranjado que recubre el dorso, los flancos y, a menudo, la cabeza y el cuello. Sin embargo, la coloración del canguro de dorso rojo puede variar según la localidad, el sexo, la edad y las condiciones ambientales.

En muchas regiones, las hembras presentan un pelaje predominantemente grisáceo o azulado, por lo que en el pasado se las confundía con canguros grises. En otras zonas, sin embargo, las hembras también pueden mostrar tonalidades más rojizas, aunque en general menos intensas que las de los machos. Los juveniles acostumbran tener un pelaje más apagado y menos contrastado.

En torno a la cara y el hocico, el pelaje puede ser más corto y fino, y muchos individuos presentan zonas blanquecinas alrededor de la boca y en el mentón. La zona ventral, el vientre y la parte interna de las extremidades son de color crema o blanco sucio. La coloración, además de un posible factor de selección sexual, contribuye a la termorregulación, ya que los tonos más claros en el vientre reflejan parte de la radiación solar cuando el animal descansa sobre ese lado.

Distribución geográfica



El canguro de dorso rojo es una especie endémica de Australia y posee la distribución más amplia entre los grandes canguros. Está presente en buena parte del interior del continente, ocupando una vasta franja que abarca regiones áridas y semiáridas.

Su área de distribución se extiende por la mayor parte del interior de Australia: grandes sectores de Australia Occidental, Territorio del Norte, Queensland interior, Nueva Gales del Sur occidental y parte de Australia Meridional. Se encuentra ausente o es poco común en las áreas más húmedas y boscosas de la costa oriental, en el extremo suroccidental y en las regiones más tropicales muy lluviosas del norte extremo, donde otras especies de canguros y wallabies se adaptan mejor a las condiciones reinantes.

En esta extensa área interior, el canguro de dorso rojo suele ocupar zonas de matorral abierto, praderas áridas, llanuras con pastizales, áreas con arbustos dispersos y entornos semi-desérticos. Su presencia puede fluctuar localmente en función de las condiciones climáticas, especialmente la disponibilidad de lluvias y el desarrollo de la vegetación herbácea.

Hábitat y entorno ecológico



Este canguro está extraordinariamente bien adaptado a vivir en zonas secas, con lluvias irregulares y veranos calurosos. Su hábitat típico incluye llanuras abiertas con vegetación baja, pastizales duros, matorrales y sabanas arboladas ralas. Prefiere áreas donde pueda acceder a hierbas y vegetación herbácea, especialmente tras episodios de lluvia que desencadenan el crecimiento de pastos.

Tolera temperaturas muy altas y largos periodos de sequía. Para sobrevivir en estos ambientes, ha desarrollado una serie de adaptaciones fisiológicas y de comportamiento que le permiten optimizar el uso del agua y la energía. Su distribución dentro del hábitat no es aleatoria, sino que responde a la disponibilidad de alimento, agua, refugio y sombras. Frecuentemente se concentra cerca de depresiones del terreno, cauces secos que se inundan de forma temporal o zonas donde la vegetación herbácea se renueva con mayor facilidad.

La presencia humana, así como la expansión de la ganadería extensiva, ha modificado algunos de los hábitats tradicionales del canguro de dorso rojo. En algunos casos, el desarrollo de abrevaderos para el ganado ha permitido su presencia en regiones donde antes el acceso al agua era más limitado, modificando las dinámicas poblacionales y su distribución local.

Adaptaciones fisiológicas y locomotoras



El canguro de dorso rojo representa un ejemplo sobresaliente de adaptación al salto como modo principal de locomoción. Su sistema musculoesquelético, sistema respiratorio y metabolismo están integrados de forma extraordinariamente eficiente para favorecer el desplazamiento rápido y económico sobre largas distancias.

Las largas patas traseras, dotadas de fuertes músculos, pueden generar una potencia de impulso que permite al canguro alcanzar velocidades superiores a 50 km/h en cortos tramos y mantener ritmos de unos 20–25 km/h durante desplazamientos prolongados. En cada zancada puede dar saltos de varios metros de longitud, reduciendo el número de contracciones musculares requeridas por kilómetro recorrido. Esta eficiencia se ve potenciada por el tendón de Aquiles y otros tendones elásticos que almacenan y liberan energía, funcionando como una especie de “muelle biológico”.

Durante el salto, el movimiento rítmico del cuerpo ayuda a impulsar la ventilación pulmonar, sincronizando la respiración con los saltos. Este acoplamiento entre locomoción y ventilación permite que el canguro reduzca el esfuerzo energético asociado a la respiración. A velocidades de carrera moderadas, el coste energético por unidad de distancia recorrida es notablemente bajo en comparación con animales de tamaño similar que se desplazan mediante la marcha o la carrera convencional.

En cuanto a la regulación hídrica y térmica, el canguro de dorso rojo es capaz de concentrar la orina para ahorrar agua y, cuando es necesario, recurre a comportamientos como lamerse las extremidades anteriores y el pecho, favoreciendo la evaporación de la saliva para disipar calor. También tiende a permanecer en zonas sombreadas durante las horas más calurosas del día y utiliza el descanso en posición semiacostada, exponiendo áreas más claras del cuerpo que reflejan parte del calor.

Comportamiento y actividad diaria



El canguro de dorso rojo es un animal mayoritariamente crepuscular y nocturno. Las horas de mayor actividad se concentran al amanecer y al atardecer, cuando las temperaturas son más suaves y la luz es suficiente para el desplazamiento y la alimentación. Durante el día, especialmente en la estación cálida, suele descansar a la sombra de árboles dispersos, arbustos o en depresiones del terreno.

Su comportamiento social es flexible. En lugar de formar grupos rígidos y estables, se asocia en agregaciones variables conocidas como “mobs”, que pueden estar formadas por unos pocos individuos o por decenas de canguros en zonas muy favorables. Dentro de estos grupos, suele existir un macho dominante, especialmente en concentraciones con varias hembras. No obstante, las estructuras sociales son más fluidas que en otras especies que forman manadas más cohesionadas.

Los individuos pasan gran parte de su tiempo activo alimentándose, desplazándose entre parches de vegetación y vigilando el entorno. La alimentación se realiza en posturas variadas: pueden pastar con la cabeza baja, apoyados en las cuatro patas, o bien permanecer parcialmente erguidos mientras arrancan hierbas. La vigilancia ante depredadores y amenazas se realiza a menudo en posición bípeda, con el cuerpo elevado sobre las extremidades traseras y la cola, usando su agudo sentido de la vista y el oído.

En caso de amenaza, el canguro puede optar por huir rápidamente mediante poderosos saltos. Si se ve acorralado, puede recurrir a la defensa activa, utilizando sus patas traseras para propinar fuertes patadas, un comportamiento potencialmente muy peligroso para un depredador o incluso para humanos que se aproximen demasiado.

Dieta y estrategias de alimentación



El canguro de dorso rojo es un herbívoro especializado en pastos. Su dieta se basa principalmente en hierbas y gramíneas, aunque puede incluir hojas y brotes de arbustos cuando la hierba es escasa. En los ambientes áridos donde vive, la calidad y cantidad de los pastos varía enormemente según las lluvias, por lo que el canguro ajusta sus movimientos y patrones de alimentación a la disponibilidad de vegetación.

Su sistema digestivo está adaptado a procesar materiales vegetales fibrosos. Posee un estómago compartimentado, funcionalmente comparado a veces con el de los rumiantes, aunque presenta diferencias anatómicas y fisiológicas importantes. Fermenta parte de la celulosa gracias a una microbiota especializada, extrayendo la máxima cantidad posible de nutrientes y energía de recursos relativamente pobres.

En periodos de sequía, puede recurrir al consumo de plantas más resistentes y menos nutritivas, ajustando su metabolismo y reduciendo la actividad para conservar energía. La capacidad de obtener parte del agua necesaria de la propia planta consumida, combinada con una orina concentrada y comportamientos de ahorro hídrico, le permiten sobrevivir con acceso limitado a fuentes de agua superficial.

La alimentación se produce tanto pastando en áreas abiertas como en pequeños claros donde el pasto rebrote tras las lluvias. En ecosistemas donde la ganadería también explota los mismos recursos, es frecuente que el canguro de dorso rojo compita por el pasto con el ganado doméstico, lo que ha generado conflictos con los intereses humanos en ciertas regiones.

Reproducción y ciclo vital



El sistema reproductivo del canguro de dorso rojo es uno de los aspectos más fascinantes de su biología. Como marsupial, su estrategia difiere notablemente de la de los mamíferos placentarios, y ha desarrollado mecanismos altamente adaptativos para lidiar con las fluctuaciones ambientales.

Las hembras poseen un marsupio o bolsa ventral donde las crías, extremadamente inmaduras al nacer, continúan su desarrollo durante varios meses. El período de gestación es relativamente corto, alrededor de un mes. Al término de este periodo, nace un embrión muy pequeño, ciego y sin pelo, que debe arrastrarse, utilizando sus extremidades anteriores, hasta el marsupio. Allí se adhiere a una de las tetinas y permanece firmemente sujeto, alimentándose de leche materna.

Una de las estrategias reproductivas más notables es la capacidad de la hembra para mantener embarazos en estado de diapausa embrionaria. Es decir, si ya tiene una cría en el marsupio, el desarrollo de un nuevo embrión puede detenerse en una fase temprana y reactivarse cuando la cría mayor abandona la bolsa o cuando las condiciones ambientales mejoran. Este mecanismo permite a la hembra ajustar el momento del nacimiento a situaciones más favorables en términos de alimento y agua.

Además, la hembra puede producir leches de composición distinta para diferentes crías: una leche más rica para una cría que está fuera del marsupio pero aún mama ocasionalmente, y otra leche más acorde con las necesidades de un embrión más joven que permanece dentro de la bolsa. Este sofisticado control de la lactancia maximiza las posibilidades de supervivencia de la descendencia en entornos impredecibles.

Los machos compiten por el acceso a las hembras, especialmente durante periodos de mayor receptividad. Esta competencia incluye enfrentamientos ritualizados, en los que los machos se “boxean” utilizando las extremidades anteriores para sujetar y empujar al oponente, mientras intentan propinar poderosas patadas con las patas traseras. El ganador suele obtener mayor acceso reproductivo, lo que refuerza el dimorfismo sexual y la selección de los individuos más fuertes y grandes.

La edad a la que alcanzan la madurez sexual puede variar, pero suele situarse alrededor de los 18–24 meses en hembras y algo más tarde en machos, sobre todo en aquellos que compiten por posiciones dominantes. La esperanza de vida en libertad suele encontrarse entre 8 y 12 años, aunque en condiciones óptimas y en cautividad algunos individuos pueden vivir más tiempo.

Comunicación y conducta social



Dentro de sus grupos flexibles, el canguro de dorso rojo emplea distintos modos de comunicación, tanto visual como acústica y táctil. Una forma de alerta muy característica es el golpe seco que produce al dar una patada con una de las patas traseras en el suelo. Este “golpe” sonoro puede indicar la presencia de peligro, llamando la atención de otros miembros cercanos.

Las orejas móviles permiten captar una amplia gama de sonidos y también transmitir estados de alerta: orejas erguidas y orientadas hacia un punto concreto pueden indicar que el animal ha detectado un estímulo potencialmente amenazante. Los cambios en la postura del cuerpo, el erguimiento completo sobre las patas traseras y la cola, así como ciertos movimientos de cabeza, pueden servir para exhibir tamaño y fuerza, especialmente en los machos durante las interacciones competitivas.

Los contactos físicos, como el acicalamiento mutuo y los juegos entre juveniles, fortalecen los lazos sociales. Los jóvenes, a menudo, practican conductas de “boxeo” de forma lúdica, lo que más tarde se convierte en un componente esencial de los verdaderos combates entre machos adultos.

La comunicación química, a través de olores y secreciones, también desempeña un papel en la identificación individual, el reconocimiento entre madre y cría, y posiblemente en la sincronización reproductiva, aunque estos aspectos son más sutiles que las señales visuales y acústicas.

Relaciones ecológicas y papel en el ecosistema



Como herbívoro dominante en muchas regiones interiores de Australia, el canguro de dorso rojo desempeña un papel importante en la estructura y dinámica de los ecosistemas. Comercia energía y materia entre la vegetación y los niveles tróficos superiores, transformando la biomasa vegetal en recursos disponibles para depredadores y carroñeros.

Al alimentarse de pastos, puede influir en la composición y regeneración de las comunidades vegetales. Un pastoreo moderado contribuye a mantener pastizales en crecimiento continuo, aunque una sobreabundancia de canguros, sumada a la presencia de ganado en exceso, puede generar presión sobre la vegetación, afectando a la biodiversidad de plantas y, por extensión, a otros animales que dependen de ellas.

Los canguros pueden dispersar semillas adheridas a su pelaje o a través de sus heces, contribuyendo así a la propagación de algunas especies vegetales a escala local. Sus movimientos diarios, especialmente en torno a fuentes de agua temporales, generan sendas y claros que son utilizados también por otros animales.

En cuanto a los depredadores, históricamente el dingo (Canis dingo) ha sido uno de los principales, particularmente para crías y juveniles, aunque los adultos sanos son difíciles de abatir. Las aves rapaces grandes pueden capturar ejemplares jóvenes, y los reptiles grandes, como algunos varanos, pueden alimentarse de crías o restos. La presencia humana ha introducido nuevos factores, como la caza directa y los atropellos en carreteras.

Depredadores, amenazas y factores de mortalidad



En la actualidad, los principales depredadores naturales del canguro de dorso rojo son los dingos y, en menor medida, grandes aves rapaces que pueden apresar a juveniles. Sin embargo, en muchas zonas la presión de depredación natural se ve superada por factores de origen humano.

La caza regulada y el control de poblaciones se practican en diversas regiones de Australia con el argumento de reducir conflictos con la ganadería y mitigar impactos sobre los pastizales. Aunque el canguro de dorso rojo es una especie abundante, la mortalidad por acción humana puede ser significativa localmente.

Los atropellos en carreteras, especialmente de noche o en horas de baja visibilidad, representan una causa frecuente de muerte. Las cercas y alambradas, diseñadas para contener ganado, pueden dificultar el movimiento de los canguros y, en algunos casos, causar lesiones cuando intentan cruzarlas mediante saltos.

Las sequías severas, cada vez más intensas en algunas zonas, pueden provocar episodios de mortalidad masiva cuando el alimento y el agua escasean. Las crías y animales debilitados son los más afectados. Asimismo, enfermedades y parásitos, aunque forman parte natural del ciclo ecológico, pueden incrementar su impacto en poblaciones debilitadas por el estrés climático o la falta de recursos.

Estado de conservación



A escala global, el canguro de dorso rojo se considera una especie de “Preocupación Menor” según los criterios de conservación internacionales (por ejemplo, la Lista Roja de la UICN, en las evaluaciones más recientes disponibles). Esto se debe a que su área de distribución es enorme y sus poblaciones se mantienen globalmente estables o numerosas en gran parte de su rango.

No obstante, esta categoría no implica ausencia total de amenazas, sino que, por el momento, la especie no cumple los criterios de vulnerabilidad o peligro a nivel continental. A escala regional o local, algunas poblaciones pueden verse sometidas a presiones intensas por caza, pérdida o alteración de hábitat, conflictos con la ganadería y cambios en el régimen de precipitaciones.

La gestión del canguro de dorso rojo en Australia es compleja, implicando la necesidad de equilibrar la conservación de una especie nativa emblemática con las demandas económicas y sociales relacionadas con la agricultura y la ganadería. Se han implementado cuotas de caza, programas de control y regulaciones para el aprovechamiento de su carne y pieles, buscando que estas actividades sean sostenibles y no pongan en riesgo la viabilidad de las poblaciones.

Relación con los seres humanos



La relación entre el canguro de dorso rojo y las comunidades humanas es multifacética. Para los pueblos aborígenes australianos, los canguros, incluido el dorso rojo, han sido históricamente una fuente fundamental de alimento, materiales y elementos simbólicos. Su carne, piel y huesos se utilizaban en la vida cotidiana, y la figura del canguro forma parte importante de muchas tradiciones culturales, relatos míticos y representaciones artísticas aborígenes.

En la sociedad moderna, el canguro de dorso rojo se ha convertido en uno de los símbolos nacionales de Australia, presente en escudos oficiales, monedas, logotipos y campañas turísticas. Su imagen está asociada a la identidad del país y su peculiar fauna marsupial, única en el mundo.

Sin embargo, también existen tensiones. Los ganaderos y agricultores, especialmente en regiones interiores, consideran a menudo que las grandes poblaciones de canguros compiten con el ganado por el pasto y el agua. En épocas de sequía, la percepción de competencia se intensifica, lo que ha conducido a programas de control poblacional. Existen debates científicos, económicos y éticos sobre el alcance real del impacto del canguro en la producción agropecuaria, así como sobre los métodos más apropiados y humanitarios para gestionar sus poblaciones.

Por otra parte, el turismo de naturaleza se beneficia de la oportunidad de observar canguros en libertad, lo que genera ingresos económicos y, en muchos casos, una mayor conciencia pública sobre la importancia de conservar herencias biológicas únicas como las de los marsupiales australianos.

Importancia dentro de Animalia y la biodiversidad



En el contexto del reino Animalia, el canguro de dorso rojo constituye un ejemplo paradigmático de cómo la evolución puede dar lugar a soluciones extraordinarias para problemas ecológicos específicos. Su cuerpo diseñado para el salto, su fisiología adaptada a entornos áridos y su sistema reproductivo, con la diapausa embrionaria y la lactancia diferenciada, lo convierten en una especie de estudio clave para comprender la plasticidad evolutiva de los mamíferos.

Como gran herbívoro nativo, es un componente fundamental de las redes tróficas australianas. Representa un eslabón entre la vegetación de las llanuras interiores y los niveles superiores de la cadena alimentaria, incluyendo depredadores y descomponedores. Su interacción con el paisaje, modelando pastizales y facilitando ciertos procesos de dispersión de semillas y nutrientes, contribuye a la estructura y funcionamiento de los ecosistemas áridos y semiáridos.

Además, su singularidad biológica y su estrecha vinculación cultural con el ser humano lo convierten en un embajador de la biodiversidad australiana ante el mundo. El conocimiento detallado de su biología, ecología y conservación no solo ayuda a gestionar de forma responsable esta especie, sino que también ofrece lecciones valiosas sobre cómo las especies pueden adaptarse –o verse amenazadas– en un planeta sometido a rápidos cambios ambientales.

Conclusión



El canguro de dorso rojo, con su imponente figura, su pelaje rojizo en los machos, su poderosa zancada saltadora y su extraordinaria historia evolutiva, es uno de los representantes más espectaculares del reino Animalia. Endémico de Australia y soberano de sus enormes llanuras interiores, encarna la adaptación a la aridez, la eficiencia energética y la complejidad reproductiva de los marsupiales.

Su presencia multitudinaria, su relevancia ecológica como gran herbívoro, su lugar central en la cultura australiana y su papel simbólico en la conservación de la fauna del continente hacen de esta especie un objeto de estudio y admiración permanente. Comprender al canguro de dorso rojo en toda su dimensión –biológica, ecológica, cultural y económica– es profundizar en la riqueza y la diversidad de la vida animal en la Tierra.

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