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Chow Chow

Chow Chow

Origen e historia del Chow Chow



El Chow Chow es una de las razas más antiguas y enigmáticas del mundo canino. Su aspecto casi “prehistórico” no es casualidad: se estima que sus orígenes se remontan a varios miles de años atrás, en regiones de China y Mongolia. Muchos investigadores lo consideran una de las razas base a partir de las cuales se desarrollaron otros perros posteriores.

En la China imperial, el Chow Chow fue un perro polivalente. Se utilizó como perro de guarda, de caza mayor (incluyendo incluso caza de osos y leopardos en la antigüedad), perro de trineo en ciertas regiones frías y, cómo no, como fiel perro de compañía de nobles y emperadores. Documentos y obras de arte chinas de hace más de 2.000 años ya muestran perros muy parecidos al Chow moderno, con su característico cuerpo robusto y la cabeza leonina.

El nombre “Chow Chow” no es de origen chino, sino occidental. Se popularizó en el siglo XVIII–XIX, cuando comerciantes británicos empezaron a llevar ejemplares a Europa. “Chow chow” era una expresión utilizada en los barcos mercantes para designar “varias mercancías”, “cosas diversas” procedentes de Oriente. Entre esas “cosas diversas” a veces viajaban perros exóticos… y así el nombre terminó asociándose a esta raza.

En Europa, especialmente en Inglaterra, el Chow Chow pronto llamó la atención de la aristocracia por su porte majestuoso y distinto a cualquier otra raza conocida entonces. A finales del siglo XIX y principios del XX se comenzó una cría más sistemática y selectiva, enfocada sobre todo a su apariencia llamativa y a su carácter digno y reservado. Desde allí se exportó a otros países, consolidándose como un perro de compañía singular, fácilmente reconocible en cualquier parte del mundo.

Aspecto físico y características generales



El Chow Chow es un perro de tamaño mediano, compacto y poderoso, que combina robustez con una presencia casi escultórica. Su silueta cuadrada, el cuello fuerte y la cabeza maciza le dan un aspecto de pequeño león o de oso de peluche muy particular.

A grandes rasgos, se trata de un perro bien proporcionado, con estructura ósea sólida, músculos potentes y una postura que transmite calma y seguridad. Aunque es muy bonito y peludo, no es un perro “frágil”: está construido para resistir, proteger y soportar climas fríos.

Tamaño y peso



El Chow Chow estándar se encuadra dentro de las razas medianas, pero es más denso y pesado de lo que aparenta. Su cuerpo es compacto y ancho, con mucha masa muscular y hueso fuerte.

En términos generales, los machos suelen ser algo más grandes y corpulentos que las hembras, aunque la diferencia no siempre es muy marcada. Es habitual que la gente se sorprenda cuando lo coge en brazos de cachorro y nota lo “macizo” que es en comparación con otros perros del mismo tamaño.

Colores y tipo de pelaje



Uno de los rasgos más característicos del Chow Chow es su impresionante pelaje, que le da ese aspecto de leoncito mullido. Existen dos variedades de pelo: largo (el más conocido) y liso/corto (menos común, pero también aceptado en los estándares oficiales).

El Chow de pelo largo tiene una doble capa muy marcada. La capa interna es densa y lanosa, diseñada para aislar del frío. La capa externa es más áspera, larga y abundante, formando un “collar” alrededor del cuello que recuerda a una melena. Este manto pronunciado en cuello y pecho es especialmente evidente en los machos.

Respecto a los colores, los más habituales son:


  • Leonado (fawn): puede ir desde tonos crema hasta rojos intensos.

  • Rojo: uno de los más icónicos, muy asociado a la imagen típica del Chow.

  • Negro: elegante y llamativo, resalta mucho su silueta.

  • Azul: un gris azulado precioso y particular.

  • Crema o blanco roto: tonos claros que pueden variar en intensidad.

  • Canela (cinnamon): un tono intermedio entre el leonado y el rojizo, con matices grisáceos.



El color suele ser uniforme, sin grandes manchas, aunque pueden aparecer ligeras variaciones en la tonalidad dentro del mismo manto. Además, el pelo suele ser especialmente abundante en la cola (que se enrosca sobre el lomo) y en la región de las nalgas, aportando un aspecto muy redondeado.

La famosa lengua azul del Chow Chow



Si hay algo que convierte al Chow Chow en una raza única a primera vista es su lengua azul, azulada o incluso negro-azulada. Este rasgo tan sorprendente no es un simple capricho de la naturaleza: forma parte del estándar racial y es una de sus señas de identidad más reconocibles.

Los cachorros suelen nacer con la lengua rosada, que va oscureciéndose progresivamente a medida que crecen, hasta adquirir ese tono azul oscuro o negruzco. No solo la lengua presenta pigmentación: también el paladar y las mucosas orales internas suelen mostrar manchas oscuras. Es uno de los pocos perros del mundo con esta particularidad, que comparte con el Shar Pei.

Este pigmento no tiene consecuencias negativas para la salud per se. Lo que sí hay que tener en cuenta es que, al igual que con cualquier perro, cambios repentinos de color, manchas blancas inusuales o lesiones deben ser valorados por un veterinario, pero no por la tonalidad azul de base, sino por cualquier alteración sobre lo que es normal en ese individuo.

Carácter y temperamento del Chow Chow



El carácter del Chow Chow es probablemente la faceta más malinterpretada de la raza. A menudo se le tacha de “distante”, “poco cariñoso” o incluso “antipático”, pero la realidad es más matizada. Es un perro con fuerte personalidad, con un comportamiento que recuerda a veces al de un gato: independiente, selectivo con sus afectos y algo orgulloso.

No es un perro que se derrita en mimos con todo el mundo ni que busque atención constante. Suele mostrar un claro vínculo con su familia, y dentro del hogar puede ser muy cariñoso a su manera. Prefiere la calma, las rutinas claras y un ambiente predecible.

Con extraños suele mostrarse reservado, observador y a veces algo desconfiado. No es un perro “saludador” por naturaleza. Lo normal es que mantenga cierta distancia hasta que se acostumbra a la presencia de nuevos visitantes.

En cuanto a la convivencia con la familia, si se le ha socializado correctamente desde cachorro, puede ser muy leal, protector y tolerante, especialmente con los miembros con los que convive a diario. No es un perro explosivo ni hiperactivo, sino más bien tranquilo y serio. A menudo se le describe como “digno” y “sobrio”.

Relación con niños y otros animales



La relación del Chow Chow con niños y otros animales depende en gran medida de la socialización, la educación temprana y el respeto de los límites.

Con niños, puede ser un compañero fiel siempre que los pequeños aprendan a tratarlo con suavidad y sin invadirle constantemente. No es un perro que tolere bien el manoseo brusco o los juegos excesivamente caóticos. Prefiere interacciones más tranquilas. Por ello, suele adaptarse mejor a familias con niños algo mayores, que saben entender cuándo el perro quiere descansar.

Con otros perros, el Chow Chow tiende a ser selectivo. Algunos individuos pueden mostrarse dominantes o poco pacientes con perros desconocidos, especialmente con otros machos del mismo tamaño. La socialización temprana con diferentes perros, tamaños y entornos es clave para que aprenda a relacionarse de forma equilibrada.

Con gatos y otros animales del hogar, si se les presenta adecuadamente y se crían juntos desde jóvenes, con frecuencia la convivencia puede ser buena. La clave está en introducirlos con calma, supervisar las primeras interacciones y asegurarse siempre de que cada animal dispone de su propio espacio donde retirarse.

Nivel de actividad y ejercicio



El Chow Chow no es un perro de energía desbordante, pero tampoco es un “peluche sedentario”. Necesita su dosis diaria de ejercicio físico y estimulación mental para mantenerse equilibrado y sano.

Suele adaptarse bien a un estilo de vida tranquilo, con paseos regulares y juego moderado. No es el compañero ideal para correr maratones ni para largas rutas de montaña diarias, pero sí disfruta de rutas moderadas, exploraciones tranquilas y paseos donde pueda olfatear y observar el entorno a su ritmo.

En climas cálidos, hay que extremar precauciones: su denso pelaje y su estructura lo hacen muy sensible al calor. Lo ideal es sacar al Chow Chow a primera hora de la mañana y al atardecer en verano, evitando las horas de mayor temperatura y ofreciéndole siempre sombra y agua fresca.

Inteligencia y aprendizaje



El Chow Chow es inteligente, pero no siempre obediente en el sentido clásico. Es una raza que piensa por sí misma. Analiza las situaciones y decide si le compensa o no colaborar. Por eso a veces se le tacha de tozudo o testarudo, cuando en realidad simplemente no responde a un adiestramiento basado en órdenes rígidas y repetitivas.

Aprende mejor con un enfoque tranquilo, consistente y respetuoso. Responde bien al refuerzo positivo, a premios, caricias y juegos, pero todo dentro de un marco de calma y sin excesos. No le suelen motivar las órdenes sin sentido o las repeticiones interminables. De alguna manera, es como un compañero que necesita que le “expliquen” el porqué de las cosas.

Este rasgo de independencia implica que no es la raza típicamente recomendada para personas que buscan un perro extremadamente obediente o con ganas constantes de agradar. Es un perro para quienes aprecian un carácter fuerte y una relación basada más en el respeto mutuo que en la sumisión absoluta.

Socialización y educación temprana



La socialización temprana es absolutamente esencial en el Chow Chow. Dado su carácter reservado y su tendencia natural a la desconfianza hacia extraños, es importante que desde cachorro conozca diferentes personas, animales, ambientes, ruidos y experiencias positivas.

Una buena socialización consiste en exponerlo de forma gradual y controlada a:


  • Personas de diferentes edades y apariencias.

  • Perros equilibrados y bien educados.

  • Entornos urbanos, rurales, parques, calles transitadas.

  • Sonidos diversos: tráfico, electrodomésticos, petardos lejanos.



La educación básica (sentarse, venir cuando se le llama, caminar sin tirar de la correa, aprender a quedarse solo poco a poco) debe iniciarse pronto, siempre con paciencia, refuerzo positivo y evitando castigos físicos o gritos. El Chow Chow no reacciona bien a la dureza: se cierra, desconfía y puede desarrollar problemas de conducta.

La constancia es más importante que la intensidad. Es mejor dedicar pequeños ratos diarios al aprendizaje que hacer sesiones largas y agotadoras. El objetivo es construir un vínculo de confianza y respeto, no de miedo.

Cuidados del pelaje



El manto del Chow Chow, tan espectacular como es, requiere un compromiso serio de cuidado. Especialmente en la variedad de pelo largo, el cepillado frecuente es imprescindible para evitar nudos, enredos y acumulación de suciedad.

Lo ideal es acostumbrar al cachorro desde pequeño al ritual del cepillado, enseñándole que es un momento agradable. De adulto, según la densidad del manto y la época del año (en primavera y otoño suele soltar más pelo), puede ser necesario cepillarlo varias veces por semana, e incluso a diario durante las mudas.

Un mal mantenimiento del pelaje puede provocar:


  • Enredos que tiran de la piel y causan dolor.

  • Formación de “felpudos” de pelo apelmazado difíciles de deshacer.

  • Acumulación de humedad y suciedad, favoreciendo dermatitis y hongos.



Los baños deben ser espaciados, aproximadamente cada 1–2 meses o cuando realmente esté sucio, utilizando siempre champús específicos para perros. Es fundamental secar en profundidad el manto tras el baño, ya que la capa interna tarda en secarse y la humedad retenida puede causar problemas cutáneos.

El recorte de pelo suele limitarse a zonas concretas (alrededor de las almohadillas, zona perianal) para mantener una buena higiene. No se recomienda rapar a cero a un Chow Chow, ya que su manto está diseñado para protegerlo tanto del frío como del calor moderado; eliminarlo por completo puede alterar esa función y exponer la piel.

Otros cuidados básicos



Además del pelaje, el Chow Chow necesita los mismos cuidados generales que cualquier perro, con algunos matices:


  • Orejas: revisar y limpiar periódicamente para prevenir infecciones, especialmente si hay mucho pelo alrededor que pueda retener humedad.

  • Uñas: cortarlas cuando sea necesario, ya que el peso del perro puede verse mal repartido si crecen demasiado, afectando a su postura.

  • Dientes: la higiene dental es clave. El cepillado regular o el uso de productos diseñados para reducir el sarro contribuye a prevenir problemas periodontales.

  • Ojos: vigilar la aparición de lagrimeo excesivo, irritaciones o secreciones, ya que algunas líneas de la raza pueden ser propensas a ciertas alteraciones oculares.



Los chequeos veterinarios regulares (vacunas, desparasitaciones, revisiones anuales) son imprescindibles para garantizar una buena calidad de vida y detectar problemas de salud de forma precoz.

Salud y posibles problemas heredados



El Chow Chow, como muchas razas de morfología particular y antigua, puede presentar predisposición a algunas enfermedades o condiciones hereditarias. No significa que todos los ejemplares las vayan a desarrollar, pero sí conviene conocerlas.

Algunas de las más asociadas a la raza incluyen:


  • Displasia de cadera y de codo: alteraciones en la articulación que pueden provocar dolor, cojera y, a largo plazo, artrosis. El sobrepeso y el exceso de ejercicio de alto impacto en cachorros pueden empeorar la situación.

  • Problemas oculares: entre los que pueden encontrarse entropión (párpado que se enrolla hacia dentro), cataratas tempranas u otras patologías que requieren control veterinario.

  • Afecciones dermatológicas: la densidad del pelaje y posibles alergias pueden derivar en dermatitis si no se gestionan adecuadamente la higiene y la alimentación.

  • Problemas de rodilla o ligamentos, asociados a su estructura compacta y al peso.

  • Golpes de calor: no es una enfermedad hereditaria, pero es un riesgo real en climas cálidos, debido a su denso pelo y menor tolerancia al calor.



La selección responsable por parte de los criadores es crucial: deben realizar pruebas de cadera, codos y ojos, y evitar la reproducción de ejemplares con problemas graves. Para quienes quieran incorporar un Chow Chow a la familia, es recomendable informarse bien y huir de criadores improvisados o camadas sin control sanitario.

Esperanza de vida



La esperanza de vida del Chow Chow suele situarse alrededor de los 9 a 13 años, dependiendo de factores como genética, alimentación, ejercicio, peso y cuidados veterinarios. Un ejemplar bien cuidado, con peso adecuado, ejercicio moderado y revisiones periódicas, puede disfrutar de una vida larga y de buena calidad.

Mantenerlo en su rango de peso ideal es especialmente importante para no sobrecargar articulaciones y sistema cardiovascular, y para reducir el riesgo de enfermedades asociadas al exceso de grasa corporal.

Alimentación recomendada



La alimentación del Chow Chow debe ser equilibrada y adaptada a sus necesidades según edad, peso, nivel de actividad y posibles sensibilidades digestivas o alergias. No es raro encontrar individuos con cierta sensibilidad cutánea o digestiva, que mejoran mucho con un pienso o dieta de alta calidad.

Algunos puntos clave:


  • Elegir un alimento completo y de buena calidad, con proteínas de origen animal claramente identificadas y un equilibrio correcto de grasas e hidratos.

  • Ajustar la cantidad diaria para evitar sobrepeso; el cuerpo compacto del Chow puede disimular algunos kilos de más bajo su grueso pelaje.

  • Dividir la ración en dos tomas al día para favorecer una digestión más estable y reducir riesgos de molestias digestivas.

  • Complementar con agua fresca siempre disponible.



En caso de dudas o de observar picores, pérdida de pelo, diarreas frecuentes o mal estado general del manto, conviene consultar con el veterinario o con un nutricionista canino para valorar si es necesario cambiar de dieta o realizar pruebas específicas.

Higiene y vida en casa



El Chow Chow puede adaptarse a vivir tanto en pisos como en casas con jardín, siempre que se respeten sus necesidades de ejercicio, descanso y estimulación. No es un perro excesivamente ruidoso; suele ladrar cuando realmente hay algo que considera importante, lo que lo convierte en un guardián discreto pero efectivo.

En interiores, suele disfrutar de tener un espacio cómodo, una cama mullida y zonas frescas para tumbarse, sobre todo en climas cálidos. No es un perro que precise estar todo el día encima de sus humanos, pero sí agradece poder estar cerca, observando y participando de la vida familiar a su manera.

La higiene del hogar debe tener en cuenta la muda de pelo: en ciertas épocas del año, la cantidad de pelo suelto puede aumentar. El uso de aspiradores o cepillos especiales para sofás y alfombras se vuelve casi imprescindible si se quiere mantener un entorno limpio.

Convivencia y vínculo con la familia



Vivir con un Chow Chow es compartir la casa con una personalidad fuerte y silenciosa. No es un perro de grandes efusiones ni de estar pidiendo atención constantemente, pero eso no significa que no sea afectuoso. Simplemente expresa su cariño de forma más sutil.

Puede mostrarse especialmente unido a una o dos personas de la familia, a las que sigue con discreción, se tumba cerca y mira con esos ojos oscuros y profundos. Valora la tranquilidad, la rutina y el respeto a su espacio personal. En general, es menos “pegajoso” que otras razas, pero puede ser muy leal y protector.

No suelen tolerar bien cambios bruscos en su entorno o rutinas constantes sin previsibilidad. Un hogar armonioso, con normas claras, horarios más o menos estables y un trato sereno, le sienta de maravilla.

¿Es el Chow Chow el perro adecuado para ti?



Antes de decidir incorporar un Chow Chow a la familia, conviene reflexionar con calma sobre lo que esta raza ofrece y lo que necesita. No es el típico perro para cualquiera ni para quien busque un compañero extremadamente obediente y siempre dispuesto a hacer trucos.

Puede ser un excelente compañero para personas o familias que:


  • Valoran el carácter independiente y respetan el espacio del perro.

  • Están dispuestas a invertir tiempo en socialización y educación temprana.

  • Entienden la importancia del cepillado frecuente y los cuidados del pelaje.

  • Viven en un entorno donde no haya temperaturas extremas de calor durante todo el año, o pueden adaptar sus rutinas para protegerlo del calor.

  • Prefieren un perro tranquilo, sereno, con porte digno y poco dado a la hiperactividad.



Por el contrario, puede no ser la mejor elección para quienes:


  • Desean un perro muy sumiso, que busque constantemente complacer.

  • No tienen tiempo o ganas de dedicar esfuerzos al cepillado regular y al mantenimiento del pelaje.

  • Buscan un perro “todoterreno” para deportes muy intensos o actividades físicas extenuantes.

  • Viven en climas muy calurosos sin posibilidad de ofrecer espacios frescos y bien ventilados.



Si se acepta al Chow Chow tal y como es —orgulloso, independiente, silenciosamente afectuoso y con un aspecto imponente—, la recompensa es una relación distinta, profunda y basada en la confianza mutua.

El Chow Chow como “perrete” único



Dentro del universo de los “perretes”, el Chow Chow ocupa un lugar singular. A primera vista, conquista por su apariencia de peluche, su melena de león y esa lengua azul tan sorprendente. Pero, más allá de lo visual, hay un carácter antiguo, con raíces profundas, que lo distingue de muchas otras razas modernas.

Convive con la familia como un compañero elegante y autosuficiente, guardián silencioso del hogar, que no necesita grandes demostraciones para dejar claro que está ahí. Si se le respeta, se le socializa adecuadamente y se le cuidan sus necesidades físicas y emocionales, el Chow Chow puede convertirse en un miembro muy especial de la familia: un “perrete” que, sin hacer ruido, llena la casa de presencia y personalidad.

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