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Shar Pei

Shar Pei

Origen e historia del Shar Pei



El Shar Pei es una de esas razas que, con solo mirarla, parece contar una historia milenaria. Originario de China, se cree que su existencia se remonta a más de 2.000 años atrás, probablemente a la región de Guangdong, en el sur del país. Su nombre completo más tradicional es “Shar Pei chino” y, traducido de forma aproximada, significa “piel de arena” o “piel áspera”, haciendo referencia a la textura única de su pelaje, corto y algo duro al tacto.

En sus orígenes, el Shar Pei fue un perro multiusos para los campesinos chinos: guardián de fincas, perro de pelea, cazador de jabalíes y compañero de trabajo. Su piel suelta y sus arrugas, especialmente cuando son cachorros, no eran sólo un rasgo estético; tenían también una función práctica. En las peleas entre perros, si el animal contrario lograba atraparlo, la piel suelta permitía que el Shar Pei pudiera girarse dentro de ese “exceso” de piel para contraatacar, reduciendo el daño directo a sus órganos vitales.

La aparición del comunismo en China y los altos impuestos sobre la tenencia de perros llevaron la raza al borde de la extinción a mediados del siglo XX. Durante varios años, el Shar Pei fue uno de los perros más raros del mundo. Fue un criador de Hong Kong, Matgo Law, quien lanzó un llamamiento internacional en los años 70 para salvar a esta raza, llamando la atención especialmente de criadores estadounidenses. A partir de ahí, el Shar Pei renació, se estructuraron programas de cría fuera de China y, poco a poco, pasó de ser un perro casi desconocido a una raza reconocida a nivel mundial, incluida por la FCI (Federación Cinológica Internacional) y otros organismos caninos.

Aspecto general y características físicas



El Shar Pei es inconfundible. Es un perro de tamaño mediano, compacto y robusto, con una silueta poderosa y equilibrada. Su aspecto “arrugado” lo convierte en uno de los perros más singulares del mundo.

La altura a la cruz suele situarse en torno a los 44–51 cm, tanto en machos como en hembras, con un peso que ronda los 18–25 kg. Su cuerpo es sólido, con pecho profundo y buenas angulaciones, dando la sensación de fuerza contenida. No es un perro alto y estilizado, sino más bien bajo, ancho y bien plantado, preparado para reaccionar con rapidez si es necesario.

La cabeza del Shar Pei es grande en proporción al cuerpo, con un cráneo amplio y un hocico relativamente corto y ancho, que recuerda en cierta forma al de los molosos, aunque esta raza pertenece al grupo de perros tipo Spitz y primitivos, según la FCI. La nariz es ancha, generalmente oscura, aunque puede armonizar con el color del pelaje. Sus labios son gruesos y las comisuras pueden formar ligeros pliegues. La lengua y la mucosa oral son características: pueden ser de color azul-negro, lila oscuro o manchadas, una peculiaridad que comparte con el Chow-Chow.

Las orejas son pequeñas, gruesas, en forma de triángulo, con la punta redondeada, muy pegadas a la cabeza y ligeramente inclinadas hacia los ojos. Esta colocación les da una expresión seria y atenta, a veces algo ceñuda, que contrasta con lo entrañable de sus arrugas.

La cola del Shar Pei es otro rasgo distintivo. Es gruesa en la base, de implantación alta y se enrosca sobre la espalda o se curva hacia un lado. Prácticamente siempre se lleva en alto, lo que refuerza su aire alerta y orgulloso.

Las famosas arrugas del Shar Pei



Si hay algo que define al Shar Pei, son sus arrugas. En los cachorros, el cuerpo entero parece un “traje demasiado grande”: pliegues profundos en la cabeza, el cuello, la espalda, el lomo, las patas… Esa apariencia de peluche arrugado es uno de los grandes encantos de la raza. Sin embargo, a medida que crecen, muchas de esas arrugas se suavizan y se reducen, especialmente en el tronco. En la edad adulta, lo más típico es que se mantengan pliegues marcados en la cabeza, el cuello y la cruz, mientras que el resto del cuerpo resulta mucho más liso.

Estas arrugas, en origen funcionales para la pelea y la protección, hoy son ante todo un rasgo estético. Pero implican también necesidades de cuidado concretas: entre pliegue y pliegue se puede acumular humedad, suciedad y falta de ventilación, lo que predispone a irritaciones, dermatitis y problemas cutáneos si no se mantiene una buena higiene y un secado minucioso tras los baños o si el perro se moja.

Pelaje y colores del Shar Pei



El pelaje del Shar Pei es muy particular. Es corto, recto y áspero, con esa textura “de cepillo” que explica el significado de su nombre (“piel de arena”). A diferencia de muchas razas, el Shar Pei no tiene subcapa densa, lo que significa que su pelo no es mullido, sino más bien ralo y duro al tacto.

Existen diferentes tipos de textura dentro de la raza, que en el ámbito aficionado a veces se describen como “horse coat” (más corto y áspero), “brush coat” (algo más largo y flexible) y, en líneas no reconocidas oficialmente, versiones aún más largas. Sin embargo, según el estándar, el pelo ideal no debe superar los 2,5 cm de longitud y siempre ha de ser erizado, sin ser excesivamente suave.

Los colores admitidos son numerosos: crema, rojo en distintos matices, leonado, marrón, chocolate, negro, azul, lila, arena, entre otros. El estándar FCI exige colores uniformes o con ligeras sombras, pero no acepta patrones tipo “merle” o manchas blancas extensas. Son frecuentes las sombras más oscuras en el lomo, la cola y las orejas, así como una ligera máscara.

Personalidad y carácter del Shar Pei



El Shar Pei es un perro con carácter. No es el típico perro excesivamente efusivo con todo el mundo, ni un “payaso” permanente. Más bien suele mostrar una personalidad tranquila, segura de sí misma, algo reservada con los extraños, pero profundamente leal y afectuosa con su familia.

Suele ser un perro inteligente, con un punto de independencia que recuerda a los perros primitivos. Esto implica que puede aprender con rapidez, pero también que no siempre tendrá una obediencia ciega. Tiende a cuestionar un poco lo que se le pide y necesita una educación respetuosa, coherente y firme, nunca basada en castigos físicos ni gritos. Cuando recibe una guía clara y justa, el Shar Pei se muestra colaborador y muy equilibrado.

Con los suyos, puede ser muy cariñoso, cercano y, en ocasiones, algo “pegajoso”. Le gusta estar donde está su familia humana, participar en la vida del hogar y tener sus rutinas bien establecidas. No es, por lo general, un perro especialmente nervioso o hiperactivo; al contrario, su temperamento suele ser sereno, incluso algo solemne. Sin embargo, en los momentos de juego, sobre todo de cachorro y joven, se muestra vivaz, divertido y sorprendentemente ágil.

Con los extraños, el Shar Pei tiende a ser reservado. No acostumbra a acercarse eufóricamente a saludar a todo el mundo; prefiere observar, valorar la situación y mantener cierta distancia inicial. Esa combinación de vigilancia, autocontrol y cautela lo convierte en un excelente perro guardián del hogar: está muy atento a cualquier cambio en su entorno y suele dar la voz de alarma sin llegar necesariamente a la agresión, siempre que haya sido correctamente socializado.

Relación con la familia y los niños



En el contexto familiar, el Shar Pei tiende a crear lazos muy fuertes. Suele apegarse mucho a su núcleo humano, mostrando una mezcla de lealtad, protección y cariño que lo hace un compañero muy especial. Le gusta tener su “manada” cerca y, si las condiciones lo permiten, prefiere estar dentro de casa con la familia, más que aislado en un jardín o patio.

En relación con los niños, puede ser un excelente compañero siempre que se den dos condiciones fundamentales: una correcta socialización precoz del perro y una buena educación de los niños en la forma de tratarlo. No es un perro que disfrute de juegos bruscos, tirones de orejas o persecuciones insistentes. Prefiere interacciones más calmadas, caricias suaves y juegos moderados. Un Shar Pei equilibrado y criado en un entorno respetuoso puede mostrarse paciente, tolerante y protector con los niños de la familia, pero no debe ser tratado como un juguete.

Es importante que los niños aprendan a respetar su espacio, especialmente mientras el perro come, duerme o descansa. A cambio, el Shar Pei puede ofrecer una compañía serena y estable, siendo un amigo fiel que acompaña el crecimiento de los más pequeños.

Shar Pei y otros perros o animales



La relación del Shar Pei con otros perros puede variar bastante según la línea de sangre, la genética individual, la socialización temprana y la educación recibida. Recordemos que en su historia hay un pasado como perro de combate, aunque hoy esa función ya no se fomenta en absoluto. Esto significa que algunos Shar Pei, si no se han socializado correctamente desde cachorros, pueden mostrar cierta tendencia a la desconfianza hacia perros desconocidos o incluso reactividad.

Trabajar la socialización desde temprana edad es clave: exponer al cachorro a otros perros bien equilibrados, diferentes entornos, sonidos y personas ayuda a que el Shar Pei adulto sea más tolerante, sociable y relajado. Muchos Shar Pei conviven perfectamente con otros perros en casa, sobre todo si la presentación se hace de forma gradual y respetuosa, y si se evita cualquier tipo de competencia intensa por recursos como comida o juguetes.

Con otros animales, como gatos o pequeños mamíferos, puede adaptarse bien si se acostumbra desde cachorro a su presencia y se establecen rutinas claras. Su instinto de caza no suele ser tan marcado como en razas especializadas en ello, pero cada individuo es distinto y es prudente supervisar las primeras interacciones.

Nivel de actividad y ejercicio



El Shar Pei no es un perro extremadamente atlético ni requiere cantidades descomunales de ejercicio, pero tampoco es un perro para una vida completamente sedentaria. Lo ideal es un término medio equilibrado.

Disfruta de paseos diarios consistentes, de entre 45 y 90 minutos en total repartidos en varias salidas. No suele necesitar largas sesiones de carrera intensa, aunque puede disfrutar de juegos moderados como correr detrás de una pelota o explorar senderos. Su estructura corporal robusta y su tendencia potencial a problemas articulares o de sobrepeso hacen recomendable un ejercicio regular pero controlado, evitando esfuerzos bruscos y saltos repetitivos desde alturas.

Además, su cara relativamente corta (aunque no tan braquicéfala como otras razas) y algunos problemas respiratorios asociados a ciertas líneas aconsejan moderar el ejercicio en climas muy calurosos y húmedos. El Shar Pei tolera mal el exceso de calor: en verano, conviene pasear en las horas más frescas del día, ofrecer siempre agua fresca y evitar esfuerzos intensos.

En casa, el Shar Pei suele ser bastante tranquilo, especialmente una vez superada la etapa juvenil. Le gusta tener un lugar cómodo donde descansar y observar la vida familiar. A nivel mental, agradece juegos de olfato, juguetes interactivos y pequeños retos de obediencia o habilidades que mantengan su mente activa y eviten el aburrimiento.

Inteligencia y educación del Shar Pei



El Shar Pei es inteligente, pero no es un “robot” de obediencia. Tiene un fuerte componente de independencia y criterio propio. Esto significa que puede aprender órdenes, rutinas y normas con rapidez, pero de vez en cuando puede decidir no seguirlas si no ve un motivo claro. No es terco por capricho; simplemente conserva rasgos de perro primitivo que prioriza su propio juicio.

Para educarlo con éxito, es fundamental utilizar métodos de adiestramiento en positivo: refuerzo con premios, caricias, palabras amables, juegos y motivación. Los castigos físicos, los gritos o las correcciones duras suelen provocar desconfianza, bloqueo o reactividad en esta raza. En cambio, la consistencia, la calma y la claridad en lo que se espera de él funcionan muy bien.

Comenzar la educación desde cachorro es muy recomendable: trabajar el control de mordida, la habituación al manejo (limpieza de pliegues, revisión de orejas y patas), la llamada, el paseo con correa y las normas básicas de convivencia. El Shar Pei responde especialmente bien a sesiones cortas, variadas y divertidas. Tiende a aburrirse si se repite mucho el mismo ejercicio.

También es importante marcar límites claros. Aunque sea un perro cariñoso y familiar, no conviene permitir comportamientos como gruñidos para proteger recursos, empujones continuos o saltar sobre las personas. Todo esto debe reconducirse desde el inicio con paciencia, indicándole lo que sí queremos que haga: sentarse antes de recibir comida, esperar a ser invitado para subir a un sofá, acudir cuando se le llama, etc.

Salud del Shar Pei



La salud del Shar Pei ha sido un tema de atención en las últimas décadas. La cría intensiva para acentuar ciertas características físicas (arrugas muy marcadas, hocicos más cortos, etc.) ha contribuido en algunos casos a la aparición y mayor frecuencia de problemas de salud específicos. Por ello es crucial elegir criadores responsables, que prioricen la salud y el bienestar sobre la exageración estética.

Algunos de los problemas de salud más asociados a la raza incluyen:


  • Problemas cutáneos y dermatitis en los pliegues

  • Enfermedades oculares como entropión

  • Síndrome de fiebre del Shar Pei

  • Problemas articulares, como displasia de cadera

  • Problemas respiratorios en líneas con rasgos excesivamente braquicéfalos

  • Alergias alimentarias o ambientales



Una de las patologías más conocidas es la llamada “fiebre del Shar Pei”, un síndrome hereditario que se manifiesta con episodios de fiebre alta recurrente, inflamación dolorosa de las extremidades (sobre todo los corvejones), letargo y malestar general. A largo plazo, puede estar asociado con la amiloidosis, un depósito anómalo de proteínas que puede dañar órganos como el riñón. La detección temprana y el seguimiento veterinario especializado son esenciales para manejarlo.

Los problemas oculares, en particular el entropión (párpados que se doblan hacia dentro, haciendo que las pestañas rocen la córnea), pueden aparecer con frecuencia. En muchos casos, es necesaria una cirugía correctora para evitar dolor crónico, úlceras corneales y pérdida de visión.

La piel, tan característica en esta raza, también es su talón de Aquiles. La humedad retenida entre las arrugas, combinada con posibles alergias, puede desencadenar infecciones bacterianas o por hongos, irritaciones y mal olor. Cuidar la higiene de la piel, secar bien los pliegues tras el baño o si el perro se moja, y acudir al veterinario ante cualquier enrojecimiento o picor persistente, es fundamental.

A pesar de estos puntos de atención, un Shar Pei correctamente criado, bien cuidado y con controles veterinarios regulares puede llevar una vida plena y relativamente longeva, con una esperanza de vida que suele situarse entre los 9 y los 12 años, pudiendo superar estas cifras en individuos particularmente sanos.

Cuidados específicos del Shar Pei



Vivir con un Shar Pei implica asumir una serie de cuidados concretos, especialmente relacionados con su piel y sus ojos, pero también con su bienestar general.

El mantenimiento de la piel y las arrugas es uno de los pilares. No es necesario bañar al Shar Pei con demasiada frecuencia, ya que su pelaje corto se ensucia relativamente poco. Sin embargo, cuando se le baña, es vital enjuagar muy bien para eliminar restos de champú y secar a conciencia todos los pliegues, especialmente en la cabeza y el cuello. La humedad residual puede favorecer la aparición de dermatitis. Entre baños, conviene revisar periódicamente los pliegues y limpiar con gasas suaves, siguiendo las indicaciones del veterinario si es necesario usar productos específicos.

Las orejas, pequeñas y muy pegadas a la cabeza, tienen poca ventilación, por lo que es conveniente revisarlas con regularidad, limpiarlas según recomiende el veterinario y vigilar cualquier signo de mal olor, enrojecimiento o rascado excesivo, que podrían indicar una otitis.

Los ojos también requieren atención especial. Cualquier lagrimeo abundante, enrojecimiento, signos de molestia o costras alrededor de los párpados deben ser motivo de consulta veterinaria. Dado el riesgo de entropión, es importante detectarlo pronto para evitar sufrimiento y daños mayores.

A nivel de pelo, el Shar Pei apenas requiere cepillados intensos, pero un cepillado semanal ayuda a retirar pelo muerto y revisar el estado de la piel. Durante las épocas de muda, puede perder más pelo de lo habitual.

En cuanto a la alimentación, esta raza puede ser algo sensible. Una dieta de buena calidad, bien equilibrada y adaptada a sus necesidades individuales es fundamental para mantener su piel, su peso y su salud general en buen estado. En algunos casos, la presencia de alergias alimentarias obliga a probar piensos o dietas específicas. El veterinario y, en su caso, un nutricionista canino pueden orientar sobre la mejor opción.

No hay que olvidar la higiene dental, el corte de uñas cuando sea necesario y los controles veterinarios periódicos con vacunaciones, desparasitaciones y revisiones completas.

Entorno ideal y convivencia



El Shar Pei se adapta bien a diferentes tipos de vivienda, siempre que se cubran sus necesidades básicas de ejercicio, compañía y estimulación mental. Puede vivir sin problemas en pisos o apartamentos si dispone de paseos diarios suficientes y de un entorno interior tranquilo y cómodo. También puede vivir en casas con jardín, pero no es un perro para ser relegado permanentemente al exterior: necesita contacto social estrecho con su familia.

Es una raza que suele valorar mucho la rutina. Se siente más seguro cuando los horarios son relativamente previsibles: paseos, comida, descanso. Los cambios bruscos y el estrés excesivo no le sientan bien. Aprecia los espacios confortables, una cama mullida y zonas donde pueda observar lo que sucede sin estar en medio del ajetreo constante.

En cuanto al clima, el Shar Pei tolera moderadamente el frío, pero es sensible al calor intenso, en parte por su estructura facial y por posibles problemas respiratorios. En verano hay que protegerlo del sol directo prolongado, ofrecer sombra, agua fresca y evitar el ejercicio en las horas centrales del día. En invierno, si el clima es muy frío y húmedo, puede agradecer un abrigo ligero en los paseos, sobre todo individuos de pelo muy corto o de edad avanzada.

Shar Pei como perro de compañía



El Shar Pei es, ante todo, un perro de compañía con un toque de perro guardián. No es el perro más adecuado para quienes buscan una raza extremadamente sumisa y ansiosa por complacer a toda costa, ni para quien desea un compañero muy deportivo para correr largas distancias o practicar deportes intensos a diario.

Es ideal para personas o familias que valoran un compañero tranquilo, leal y algo reservado, que disfrutan de paseos moderados y de la vida en casa. Personas con un carácter sereno, capaces de ofrecer una educación respetuosa pero firme, y dispuestas a cuidar de los aspectos de salud propios de la raza, suelen establecer vínculos especialmente profundos con un Shar Pei.

Es un perro que, bien educado, se comporta adecuadamente en entornos urbanos, paseando sin excesivos sobresaltos, sin buscar conflicto con otros perros y mostrando una dignidad casi felina en muchas de sus actitudes. A menudo genera curiosidad en la calle por su aspecto singular, sus arrugas y su expresión seria pero entrañable.

Socialización y manejo desde cachorro



La etapa de cachorro en el Shar Pei es especialmente importante. Es el momento de construir las bases de lo que será su personalidad adulta. Durante los primeros meses, resulta muy recomendable exponerlo, de forma gradual y positiva, a distintos estímulos: personas de diferentes edades, otros perros equilibrados y amables, ruidos urbanos, coches, bicicletas, superficies variadas y situaciones cotidianas como visitas a la clínica veterinaria.

También es el momento de habituarlo a ser manipulado con calma: abrir la boca suavemente, revisar orejas, levantar patas, separar los pliegues para comprobar la piel. Estos ejercicios, siempre asociados a premios y a una voz suave, serán de enorme utilidad más adelante, cuando sea adulto y estos cuidados sean parte rutinaria de su vida.

La presentación a otros perros debe ser cuidadosa: lugares tranquilos, sin demasiados estímulos, y con perros bien socializados que sepan comunicarse con calma. Así se reducen las posibilidades de que desarrolle miedos o reacciones defensivas.

En casa, conviene establecer desde el principio normas claras: dónde puede dormir, si puede o no subir al sofá, cómo se gestiona la comida y los juguetes, y qué comportamientos no serán aceptados (como morder jugando demasiado fuerte o gruñir para conseguir algo). Un Shar Pei bien guiado desde cachorro se convierte en un adulto equilibrado, confiado y estable.

Curiosidades sobre el Shar Pei



El Shar Pei es protagonista de múltiples curiosidades que lo han hecho aún más popular:


  • Durante un tiempo, fue incluido en el Libro Guinness de los Récords como “la raza de perro más rara del mundo”, cuando apenas quedaban unos pocos ejemplares fuera de China.

  • Su lengua azulada, compartida con el Chow-Chow, ha alimentado leyendas en la cultura popular china, que los asociaban con seres míticos o guardianes especiales.

  • Los cachorros son tan arrugados que, en algunos casos, el trabajo del criador y del veterinario consiste en vigilar que los pliegues no cubran demasiado los ojos, especialmente en las primeras semanas de vida.

  • Aunque hoy se lo ve mayoritariamente como perro de compañía, su pasado como perro de trabajo y guardián explica esa mezcla de vigilancia, independencia y fidelidad intensa.



¿Es el Shar Pei el perro adecuado para ti?



Antes de decidir compartir tu vida con un Shar Pei, conviene reflexionar sobre varios aspectos. Esta raza no es simplemente un “perro arrugado y adorable”; lleva consigo una serie de necesidades y responsabilidades específicas.

Puede ser el compañero adecuado si te identificas con lo siguiente: te atraen los perros de carácter sereno, con cierta independencia, y estás dispuesto a invertir tiempo en socialización y educación desde cachorro. Puedes asumir los cuidados particulares de su piel, ojos y orejas, y estás preparado para realizar revisiones veterinarias periódicas, incluso más frecuentes que en otras razas si fuera necesario. Buscas un perro de tamaño mediano, ni demasiado pequeño ni grande, con el que compartir paseos diarios tranquilos y momentos de calma en casa.

En cambio, podría no ser la mejor elección si buscas un perro extremadamente obediente por naturaleza, un deportista incansable para acompañarte en maratones o un perro que se lleve bien de forma automática con todos los demás perros sin un trabajo de socialización.

Cuando se comprende bien la raza y se respetan sus necesidades, el Shar Pei puede convertirse en un compañero excepcional: noble, discreto, profundamente leal, con una presencia tranquila pero firme, y un corazón que, bajo esa apariencia seria y arrugada, late con enorme cariño hacia su familia.

En el universo de los perretes, el Shar Pei ocupa un lugar muy especial: un perro antiguo, de historia fascinante, aspecto único y carácter singular, que recompensa con creces a quienes se toman el tiempo de conocerlo, comprenderlo y cuidarlo como merece.

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