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Dogo de Burdeos

Dogo de Burdeos

Origen e historia del Dogo de Burdeos



El Dogo de Burdeos, también conocido como Dogue de Bordeaux, es una de las razas más antiguas de Francia y una de las más impresionantes a nivel físico. Su origen se remonta, según la mayoría de expertos, a la Edad Media, aunque hay teorías que lo conectan incluso con los antiguos molosos romanos y los mastines que acompañaban a los ejércitos en sus campañas.

El nombre “Dogo de Burdeos” hace referencia directa a la región de Burdeos, en el suroeste de Francia, donde esta raza se consolidó como perro de trabajo polivalente. Allí se utilizaba para tareas duras y exigentes: guardia de propiedades, protección de carros, vigilancia de bodegas y viñedos, caza mayor (como jabalíes) e incluso, en épocas pasadas, como perro de pelea y combate con otros animales, algo que hoy está totalmente prohibido y condenado, pero que formó parte de su historia.

Durante siglos, el Dogo de Burdeos fue el perro de los carniceros, los carreteros y los criadores de ganado. Su fuerza, valentía y estructura masiva lo convertían en un aliado indispensable para proteger mercancías valiosas y mantener alejados a ladrones y depredadores. Sin embargo, esta misma imagen de perro “rudo” hizo que durante mucho tiempo fuera poco conocido fuera de ciertos círculos de trabajo.

Las guerras mundiales supusieron un golpe muy duro para la raza. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Dogo de Burdeos estuvo al borde de la extinción. Fue gracias a un reducido grupo de criadores franceses apasionados que se inició un programa de recuperación serio, fijando un estándar más moderno que mantuviera el carácter noble y equilibrado del perro, dejando atrás su pasado de peleas. A partir de los años 70 y 80, el Dogo de Burdeos empezó a ganar visibilidad internacional, sobre todo tras su aparición en películas y medios de comunicación, presentándose al gran público como un gigante bonachón y protector.

Hoy, el Dogo de Burdeos es reconocido por las principales organizaciones cinológicas y se ha convertido en un compañero de familia muy apreciado, especialmente por quienes buscan un perro de guarda, leal, tranquilo y extremadamente apegado a su gente.

Aspecto físico y características generales



El Dogo de Burdeos es un perro molosoide de tamaño grande a gigante, sólido, poderoso y muy musculoso. Su presencia impone respeto desde el primer momento, pero su expresión también deja ver una importante nobleza y serenidad.

El rasgo más característico es su enorme cabeza, una de las más grandes en relación al cuerpo de todas las razas caninas. Es ancha, voluminosa y presenta arrugas marcadas, especialmente en la frente y alrededor de los ojos. El stop (el ángulo entre el hocico y la frente) es muy profundo, lo que contribuye a su típica expresión de “cara seria”.

El cuerpo es compacto, bien proporcionado, con pecho muy profundo y amplio, costillas bien arqueadas y una línea superior firme. Es un perro más bien bajo y ancho que alto y estilizado, con una estructura que denota potencia antes que velocidad. Sus miembros son fuertes, con huesos robustos y buena musculatura, preparados para el esfuerzo.

La cabeza, el cuello y el tronco dan una sensación de conjunto armonioso a pesar de su volumen. No es un perro torpe: bien criado y en buena forma, se mueve con sorprendente agilidad para su tamaño, con un paso decidido y seguro.

Tamaño y peso del Dogo de Burdeos



El Dogo de Burdeos es una raza grande o gigante, con claras diferencias entre machos y hembras:

En términos generales:

  • Los machos son más altos, pesados y macizos.

  • Las hembras son ligeramente más ligeras, con aspecto algo más refinado, sin perder la solidez típica de la raza.



Se trata de un perro robusto ya desde cachorro, que gana peso con rapidez, por lo que es fundamental controlar su crecimiento para evitar problemas en articulaciones y huesos en desarrollo.

Color y tipo de pelaje



El pelaje del Dogo de Burdeos es corto, fino, suave al tacto y bien pegado al cuerpo. No presenta capas largas ni subpelo denso como otros molosos, lo que facilita el mantenimiento.

En cuanto al color, el estándar acepta diferentes tonalidades, todas dentro de la gama del leonado:

  • Leonado claro (color arena o trigo suave).

  • Leonado medio.

  • Leonado oscuro (con matices rojizos intensos).



Puede presentar máscara en la cara:

  • Máscara roja (poca diferencia con el resto del manto, ojos más bien claros).

  • Máscara marrón (más oscura, pero sin llegar al negro intenso).



Algunos ejemplares pueden tener pequeñas manchas blancas en el pecho y, en menor medida, en las puntas de los pies, siempre que no sean excesivas. Este pequeño contraste suele resaltar aún más el tono cálido del resto del cuerpo.

El pelo, aunque corto, pierde durante todo el año, con dos mudas marcadas (primavera y otoño). El cuidado del pelaje es sencillo, pero requiere cierta constancia para minimizar pelos en casa y sobre todo para mantener la piel sana.

Carácter y temperamento



El carácter del Dogo de Burdeos es, para muchos, su verdadero tesoro. Detrás de su imagen de “perro gigante serio” se esconde un animal profundamente afectuoso, leal y sensible. Es un perro que crea un vínculo muy fuerte con su familia, hasta el punto de llegar a ser un auténtico “perro sombra” dentro de casa.

En general, el Dogo de Burdeos se caracteriza por:

  • Ser muy apegado a su familia y extremadamente fiel.

  • Tener un fuerte instinto de protección y guardia.

  • Ser tranquilo dentro del hogar, especialmente en su etapa adulta.

  • Mostrar una gran nobleza y ternura con los suyos.

  • Ser relativamente reservado con desconocidos, sin ser agresivo si está bien educado.



Con su familia, suele ser cariñoso, paciente y muy tolerante, pero también algo “bruto” en sus movimientos, sobre todo de joven. Por ello, es importante supervisar las interacciones con niños pequeños para evitar golpes involuntarios por su tamaño, no por mala intención.

Su instinto de guardián es muy fuerte. El Dogo de Burdeos tiende a vigilar de forma natural la casa, el jardín y a las personas con las que convive. Suele reaccionar ante ruidos extraños o presencias inesperadas, pero lo hace con calma y seguridad, sin ladrar de manera nerviosa o excesiva. En caso de percibir una amenaza real, su sola presencia y su postura corporal son un elemento disuasorio muy potente.

Es un perro inteligente, pero puede mostrar cierta terquedad. No es un robot que obedece automáticamente; necesita confiar en su guía y entender el porqué de lo que se le pide. Responde muy bien al refuerzo positivo, a la coherencia y al liderazgo tranquilo y firme.

Bien educado y socializado, el Dogo de Burdeos suele ser equilibrado, estable y muy seguro de sí mismo. No busca conflictos, pero tampoco es un perro sumiso. Su objetivo principal es proteger lo que considera suyo y descansar tranquilo cerca de quienes quiere.

Relación con niños y familia



En un entorno adecuado y con una crianza responsable, el Dogo de Burdeos puede ser un perro de familia excepcional. Suele desarrollar un vínculo especial con los niños, a quienes ve como parte importante de su “manada humana”. Muchos ejemplares muestran una paciencia sorprendente con los más pequeños, tolerando caricias torpes e interacciones algo intensas.

Su carácter con la familia se puede describir como:

  • Protector y vigilante con los niños.

  • Cariñoso y cercano, buscando contacto físico y compañía.

  • Calmado dentro de casa, sobre todo cuando ha alcanzado la madurez.



Sin embargo, es esencial matizar varios puntos:

  • Los niños deben aprender a respetar al perro: nada de tirones de orejas, montarse encima o molestarlo cuando está durmiendo o comiendo.

  • Los adultos deben supervisar siempre las interacciones entre perros grandes y niños pequeños, incluso si el perro es equilibrado.

  • Es importante enseñar al Dogo de Burdeos desde cachorro a controlar su fuerza y a comportarse con suavidad.



Dentro de la familia adulta, suele elegir una o dos personas como referentes principales, pero reparte su afecto entre todos. Le encanta participar de la vida cotidiana: estar en el salón cuando la familia ve una película, tumbarse cerca de la mesa durante las comidas, acompañar en paseos tranquilos o descansar a los pies del sofá.

No es un perro que disfrute pasando muchas horas completamente solo. Necesita contacto humano, presencia y rutinas compartidas. Un Dogo de Burdeos que vive aislado, sin interacción, puede desarrollar estrés, ansiedad o problemas de comportamiento.

Relación con otros perros y mascotas



La relación del Dogo de Burdeos con otros perros y animales depende en gran medida de la socialización temprana y de la línea de crianza. Por naturaleza, puede mostrar cierta dominancia, especialmente los machos frente a otros machos de tamaño similar.

Con una socialización bien planteada desde cachorro:

  • Puede convivir sin problemas con otros perros.

  • Suele aceptar mejor a hembras que a machos de fuerte carácter.

  • Puede convertirse en un compañero tranquilo y respetuoso en la misma casa.



Es importante exponer al cachorro a diferentes perros equilibrados, situaciones controladas y experiencias positivas, para que aprenda a comunicarse con corrección y a no interpretar todo como una amenaza. El manejo por parte del tutor resulta clave: un guía calmado, firme y seguro transmite esa estabilidad al perro.

Respecto a otros animales, como gatos u otras mascotas:

  • Si crece con ellos desde pequeño, suele aceptarlos como parte de su entorno.

  • Conviene presentar las nuevas mascotas de forma gradual y controlada.

  • Debe vigilarse que no aparezca un comportamiento de persecución o acoso, especialmente en ejemplares con un instinto de presa algo más desarrollado.



Por su tamaño y fuerza, cualquier conflicto con otro perro puede resultar serio, incluso si comenzó por una tontería. Por eso, la prevención, el control del tutor y la buena educación son esenciales. No es un perro para ir al parque canino “a ver qué pasa” sin criterio.

Nivel de actividad y ejercicio necesario



Aunque su aspecto masivo pueda sugerir lo contrario, el Dogo de Burdeos no es un perro perezoso absoluto. Requiere ejercicio diario, pero no al nivel de razas deportivas o de trabajo extremo. Podemos considerarlo un perro de actividad moderada.

Durante su juventud, especialmente hasta los 2 años, puede ser algo más activo y juguetón, pero nunca hay que forzarlo a ejercicios intensos o de impacto (correr junto a la bici, saltos repetidos, largas rutas por terrenos abruptos) mientras sus huesos y articulaciones están en desarrollo.

Ya adulto, suele disfrutar de:

  • Paseos diarios de buena duración, a ritmo tranquilo o moderado.

  • Juegos de olfato, búsqueda de premios o juguetes que estimulen su mente.

  • Momentos de juego libre en un jardín o zona segura.



No es un perro adecuado para maratones, canicross de alto nivel o actividades intensas en climas calurosos. El Dogo de Burdeos tolera mal el calor debido a su estructura braquicéfala (hocico corto), su peso y su pelaje corto. En días de altas temperaturas, los paseos deben ser en horas frescas (mañana temprano y noche), evitando esfuerzos, asfalto caliente y exposición directa al sol durante mucho tiempo.

En casa, si recibe el ejercicio necesario, se muestra tranquilo, descansando gran parte del día. Le gusta estar cerca de su familia, más que dando vueltas sin rumbo. Es ideal para quienes buscan un compañero de paseos diarios, pero no un atleta incansable.

Inteligencia y adiestramiento



El Dogo de Burdeos es un perro inteligente, pero no se comporta igual que razas hiperactivas y ansiosas por complacer de forma inmediata. Tiende a pensar por sí mismo, evaluar la situación y, a veces, “negociar” lo que se le pide. Su inteligencia es práctica, combinada con una fuerte personalidad.

En cuanto al adiestramiento:

  • Responde muy bien al refuerzo positivo: premios, caricias, juegos y palabras amables.

  • Necesita coherencia: las normas deben ser siempre las mismas y aplicarse por todos los miembros de la familia.

  • No tolera bien los métodos duros, castigos físicos o gritos. Esto puede romper la confianza y generar miedo o agresividad.



Es importante comenzar la educación desde cachorro:

  • Trabajar obediencia básica (sentado, quieto, ven, junto, suelta).

  • Acostumbrarlo al uso del arnés o collar y a caminar sin tirar.

  • Exponerlo a ruidos, personas, vehículos, otros animales y diferentes ambientes.



Un punto crucial es el control del impulso y la gestión de su fuerza. Enseñar a no saltar sobre las personas, a esperar antes de cruzar una calle o a no abalanzarse hacia otros perros es esencial en una raza de este tamaño. Con constancia y paciencia, el Dogo de Burdeos aprende muy bien y se convierte en un compañero obediente y manejable.

Para guardianes primerizos es posible tener un Dogo de Burdeos si están verdaderamente comprometidos con la educación y cuentan con la ayuda de un profesional en caso necesario. Sin embargo, quienes ya tienen experiencia con perros grandes o molosos suelen sentirse más seguros con esta raza, especialmente durante la adolescencia, cuando el perro prueba límites y muestra más carácter.

Salud y esperanza de vida



El Dogo de Burdeos, como muchas razas grandes y gigantes, tiene una esperanza de vida más corta que los perros pequeños. Habitualmente, se sitúa en torno a los 8–10 años, aunque hay ejemplares que pueden vivir algo más con buenos cuidados, buena genética y un estilo de vida saludable.

Existen algunas predisposiciones y problemas de salud a tener en cuenta:

  • Displasia de cadera y codo: frecuente en razas grandes; causa dolor, cojera y desgaste articular. Es vital elegir criadores que realicen radiografías oficiales a sus reproductores.

  • Problemas cardiacos: especialmente cardiomiopatías. Revisiones cardiológicas periódicas pueden detectar a tiempo posibles alteraciones.

  • Torsión gástrica (dilatación-vólvulo gástrico): urgencia veterinaria gravísima que puede afectar a razas grandes de pecho profundo. Se recomienda fraccionar la comida en varias tomas, evitar ejercicio intenso antes y después de comer y, en algunos casos, valorar gastropexia preventiva (fijación del estómago) con el veterinario.

  • Problemas oculares: como entropión, ectropión o conjuntivitis recurrentes, favorecidos por los pliegues faciales.

  • Afecciones dermatológicas: dermatitis en pliegues, alergias cutáneas, infecciones por humedad o suciedad acumulada.

  • Tendencia a la obesidad: si no se controla la dieta y el ejercicio, el exceso de peso agrava problemas articulares y cardiovasculares.



Para fomentar una buena salud:

  • Visitas veterinarias periódicas, al menos una vez al año, o más en perros mayores.

  • Vacunación y desparasitación interna y externa según calendario y zona geográfica.

  • Control detallado de peso y condición corporal, adaptando la dieta a cada etapa de la vida.

  • Revisiones específicas de caderas, codos, corazón y ojos si el veterinario lo considera oportuno.



Una buena selección de criadores responsables, que realicen pruebas de salud y eviten reproducir ejemplares con problemas graves, es el primer paso para reducir el riesgo de enfermedades hereditarias en el Dogo de Burdeos.

Cuidados básicos: pelo, piel y uñas



Aunque el pelaje del Dogo de Burdeos es corto, requiere una rutina de cuidados sencilla pero constante para mantener la piel en buen estado y reducir la caída de pelo en casa.

En cuanto al pelaje:

  • Cepillado 1–2 veces por semana con un guante de goma o un cepillo de cerdas suaves para eliminar pelo muerto.

  • Durante las mudas estacionales, incrementar la frecuencia del cepillado para ayudar a renovar el manto.

  • Baños cada 1–2 meses, o cuando esté realmente sucio, utilizando champús específicos para perros, suaves y respetuosos con la piel.



La piel y los pliegues faciales necesitan atención especial:

  • Limpiar suavemente los pliegues de la cara y el hocico con gasas o paños húmedos, secando muy bien después para evitar hongos y bacterias.

  • Revisar con frecuencia cualquier enrojecimiento, mal olor o secreción inusual en los pliegues.



Las orejas deben revisarse semanalmente, limpiándolas con productos específicos recomendados por el veterinario, para evitar otitis y acumulación de cera. Los ojos, debido a su conformación, deben observarse con regularidad; lagrimeo excesivo, irritación persistente o secreciones anormales requieren consulta veterinaria.

Las uñas, si no se desgastan lo suficiente de forma natural, deben recortarse periódicamente. Unas uñas demasiado largas pueden afectar a la postura, a la forma de pisar y causar molestias al caminar.

Alimentación y nutrición



La alimentación del Dogo de Burdeos es un aspecto crucial para mantener su salud articular, su peso correcto y su bienestar general. Su tamaño, crecimiento rápido y predisposición a problemas osteoarticulares requieren un enfoque cuidadoso.

En la etapa de cachorro:

  • Es fundamental ofrecer un alimento específico para cachorros de razas grandes o gigantes.

  • El objetivo es un crecimiento lento y controlado, evitando el exceso de calcio, energía y proteínas que puedan acelerar demasiado el desarrollo óseo.

  • Se recomienda repartir la ración diaria en varias tomas (3–4 al principio, luego 2–3) para disminuir el riesgo de torsión gástrica y facilitar la digestión.



En la etapa adulta:

  • Un alimento de buena calidad, adaptado a razas grandes, que cuide articulaciones (condroprotectores, ácidos grasos omega 3) es una buena opción.

  • El control de la cantidad es esencial: el Dogo de Burdeos tiende a engordar si se combina exceso de comida con poca actividad.

  • Es preferible mantenerlo ligeramente delgado que permitir el sobrepeso, por la carga que soportan sus articulaciones y corazón.



Siempre debe tener agua fresca y limpia a su disposición. Es recomendable evitar ejercicios intensos justo antes y después de las comidas, y no ofrecer grandes volúmenes de comida en una sola toma para disminuir el riesgo de dilatación gástrica.

Si se opta por dietas caseras o BARF (alimentación cruda), debe hacerse siempre bajo la supervisión de un veterinario especializado en nutrición, para asegurar el equilibrio de nutrientes, especialmente en cachorros y perros mayores.

Necesidades de espacio y tipo de hogar ideal



El Dogo de Burdeos, por su tamaño y peso, no es un perro “de bolsillo”, pero tampoco exige una finca enorme para ser feliz. Lo más importante no es tanto la extensión de la casa como el estilo de vida de la familia y el tiempo que se le pueda dedicar.

Lo ideal para esta raza:

  • Vivir en una vivienda amplia, con espacio suficiente para que pueda moverse sin chocar con muebles y personas.

  • Disponer de un jardín o patio seguro donde pueda tomar el aire y moverse a su ritmo.

  • Compartir el interior del hogar con la familia; no es un perro para vivir aislado en el exterior.



Puede adaptarse a pisos grandes si se le proporciona suficiente ejercicio diario y salidas al exterior. No obstante, subir y bajar escaleras constantemente puede ser un problema para sus articulaciones, especialmente en perros mayores o con displasia.

Es importante tener en cuenta:

  • No tolera bien temperaturas extremas, especialmente el calor; necesita zonas de sombra, ventilación y acceso al agua.

  • No debe vivir encadenado ni confinado en espacios reducidos.

  • Necesita un lugar cómodo donde descansar, con una cama acolchada que proteja sus articulaciones y callos de apoyo.



El hogar ideal es aquel en el que la familia esté presente, mantenga rutinas, ofrezca afecto, ejercicio moderado y una convivencia cercana. La soledad prolongada o el aislamiento no son compatibles con el bienestar emocional del Dogo de Burdeos.

Socialización y manejo desde cachorro



Los primeros meses de vida del Dogo de Burdeos son determinantes para construir un adulto equilibrado y seguro. A pesar de su apariencia futura imponente, un cachorro de esta raza puede ser sensible y, en ocasiones, algo tímido en ciertas situaciones nuevas.

La socialización adecuada incluye:

  • Exposición progresiva a diferentes personas (adultos, niños, personas con sombreros, bastones, etc.).

  • Contacto controlado con otros perros equilibrados, de diferentes tamaños y edades.

  • Habituación a ruidos urbanos (tráfico, obras, timbres, aspiradoras) y rurales (tractores, animales de granja).

  • Acostumbrarse a ser manipulado: revisar patas, orejas, boca, cola, sin que eso suponga estrés.



Es fundamental que todas estas experiencias sean positivas. No se trata de “lanzarlo” a situaciones abrumadoras, sino de acompañarlo, reforzarlo y retirarse si se ve excesivamente superado. Una buena socialización reduce miedos, inseguridades y reacciones indeseadas en la etapa adulta.

El manejo incluye también:

  • Enseñarle desde el principio a caminar correctamente con correa.

  • Trabajar la llamada, el autocontrol y la atención hacia su guía.

  • Respetar sus tiempos, no forzar contactos con otros perros o personas si no quiere.



Un cachorro de Dogo de Burdeos educado con paciencia, cariño y consistencia, se convierte en un adulto estable, predecible y seguro, capaz de gestionar su entorno con calma.

¿Para quién es adecuado el Dogo de Burdeos?



El Dogo de Burdeos no es un perro para todo el mundo, y reconocerlo es una muestra de responsabilidad. Es una raza especial, con grandes virtudes y también con necesidades concretas.

Es adecuado para:

  • Personas o familias que buscan un perro de guardia y compañía, más tranquilo que deportivo.

  • Quienes pueden ofrecerle tiempo, presencia y un ambiente hogareño cercano.

  • Personas que no se asustan ante el trabajo de educación que supone un perro grande y con carácter.

  • Hogares que entienden los costes asociados a un perro de gran tamaño: alimentación, veterinario, seguros, etc.



No es la mejor opción para:

  • Personas muy sedentarias que apenas salen a caminar.

  • Quienes buscan un perro para actividades deportivas intensas o de larga duración.

  • Personas sin tiempo para educarlo ni ganas de implicarse en su socialización.

  • Viviendas muy pequeñas y sin posibilidad de ofrecerle ejercicio y comodidad adecuados.



Si se cumple con sus necesidades físicas, emocionales y de salud, el Dogo de Burdeos recompensa con creces: es un compañero leal, afectuoso, equilibrado y profundamente protector, que se integra en la familia como un miembro más.

Curiosidades sobre el Dogo de Burdeos



Existen varios detalles curiosos y entrañables sobre esta raza que la hacen aún más interesante:


  • Su cabeza gigantesca y su mirada seria contrastan con un carácter sorprendentemente tierno con los suyos.

  • Suele babear bastante, sobre todo después de beber agua o cuando se excita; es parte del “pack Dogo de Burdeos” y conviene tener siempre a mano una toalla.

  • Ha ganado gran popularidad mediática tras apariciones en películas y series, donde se le ha mostrado como el típico “gigante bonachón”.

  • A pesar de su aspecto imponente, muchos Dogos de Burdeos pueden ser algo sensibles al tono de voz: no soportan bien los gritos ni las tensiones familiares.

  • En Francia, tradicionalmente fue considerado símbolo de fuerza y lealtad, muy ligado al mundo rural y a los oficios duros.



Conclusión: el Dogo de Burdeos como compañero de vida



El Dogo de Burdeos es un perro que combina una presencia física impresionante con un corazón inmenso. Su historia como perro de trabajo y guardián, su carácter noble y protector y su gran apego a la familia lo convierten en un compañero excepcional para quienes saben comprenderlo y respetar sus necesidades.

No es simplemente un “perro grande”. Es una raza con sensibilidad, inteligencia y una fuerte personalidad, que requiere una educación responsable, socialización desde cachorro, atención veterinaria adecuada y un hogar en el que se sienta verdaderamente parte de la familia.

A cambio, el tutor de un Dogo de Burdeos disfrutará de un guardián fiel, de un perro que se tumba a sus pies con total confianza, que vigila la casa con serenidad, que protege a los niños y que ofrece un amor inmenso envuelto en una apariencia de gigante serio y entrañable. Para muchos amantes de los molosos, compartir la vida con un Dogo de Burdeos es una experiencia única que deja huella para siempre.

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